martes, 2 de septiembre de 2014

SEXO SUCIO, SEXO LIMPIO

-Broukback Mountain nos marcó para siempre.
-¿Y ahora qué?
-No lo sé...

Anoche mi ado y yo disfrutamos viendo la película de los dos rudos vaqueros enamorados tiradas en sendas colchonetas. Una vez más, no llegamos al final. Lo mejor de dormirte viendo cine es que puedes imaginar el final a tu medida. Lo mejor de esta película es que te enseña que hay tantos gays como gays, valga la perogrullada. Y que el deseo es un juego sin reglas ni convenciones aunque nos empeñemos en etiquetarlo para espantar el miedo y sentirnos seguros a su intemperie.

-Mamá, en mi clase somos todo chicas y dos gays (llegó diciendo ayer de su primer día en la universidad)
-¿Qué pasa, que se han puesto en pie y han salido del armario en la presentación?, respondí.
-No, pero al menos a uno se le nota.

Comprobaréis que toda mi pedagogía homófila cayó al precipicio de los tópicos. Mi ado es, tengo que decir, una niña más escrutadora que un espía ruso del antigua telón de acero, pero tiene sus limitaciones y unos cuantos amigos gays que le han enseñado que un armario puede ser un ropero con toda la colección otoño invierno de Miuccia Prada o una tumba.

-Cuando nos veamos te voy a achuchar bien fuerte, me dice J. Adorable amigo. Guapo. Inteligente. Gay.
-Ay, sí, vayamos por la calle como novios, abrazados, como solíamos.
-Eso está hecho.

Anoche disfruté con mi hija universitaria (mayor, más madura de repente. Con esa cara de asombro que se te pone al descubrir que hay otros mundos fuera de los muros del colegio) de una noche de chicas y dos vaqueros bellísimos que se dejan llevar por los impulsos y descubren. A mi hija las escenas eróticas la incomodaron un poco, pero creo que enseguida se dio cuenta de que no hay sexo sucio y sexo limpio, salvo el que imaginamos en nuestras cabezas llenas de prejuicios, doctrinas encorsetadas y cientos de películas y libros con los que hemos crecido sin cuestionarnos casi nada.

Y pensé estando con ella que Brokeback Mountain es una de las pocas películas que incorpora ternura al sexo gay (o yo me he perdido muchas, que lo mismo también). De las pocas que incorpora estupor, torpeza de la primera vez, contradicción y vacilaciones. Sentimiento. Y me pareció que era altamente recomendable porque prefiero que mis hijas entiendan que ser gay no es salir con una carroza y plumas a la callen el día del Orgullo (opción libre y disponible para quien quiera), ni tampoco mostrar amaneramiento en los gestos (opción libre y disponible), sino algo mucho más profundo, más sutil y en ocasiones bien contado en cualquier género. Incluida una de vaqueros.










lunes, 1 de septiembre de 2014

CÓMO DIVORCIARSE DE UN AMIGO

"Soy A. Esta noche he soñado con vosotras. Y lo he tomado como una señal. Era un sueño estúpido en el que no pasaba nada. Así que tiene que significar algo".

Ayer tres amigas del colegio recibimos este wasap por la mañana. La remitente es muy querida pero apenas nos vemos. Otra lo fue, retomamos y nos perdimos de nuevo en la jungla de las dudas, pero una foto suya preside mi salón y cuando hay tormenta o marejada de libros siempre la veo a ella. Creo, me parece,  que seguimos mirándonos por el rabillo del ojo. La tercera nunca ha dejado de estar, nos vemos a menudo, este año hemos veraneado pegadas y hace pocos días me rescató de las garras de un ciclón y me llevó en volandas por las calles de Madrid.

No creo demasiado en la interpretación de los sueños, pero sí en que las personas van y vienen por alguna causa que a veces no se explica, hasta que pasa el tiempo, puede que mucho tiempo, y un buen día las piezas del puzzle encajan y te brindan la explicación. Ah, era eso.

Todos tenemos un cementerio de personas que fueron y ya no son. A veces es sólo un purgatorio donde deben pasar el tiempo prudencial hasta que ya no duelan. Divorciarse de un amigo es más difícil que de una pareja. No hay rituales prediseñados. No hay una fórmula para comunicarlo ni se firman papeles a la salida de un juzgado. La mayoría de las veces se instala el silencio y se deja que pasen las horas, los días, hasta que el tiempo desvanece la pintura y hay un día en el que ya no piensas en él o en ella.

No se habla del duelo en la amistad. De los ex con los que no te acostaste pero a quienes confiaste tu intimidad sin barreras. Esa cercanía que a veces es más próxima que la de la piel y que deja un hueco grande cuando se pierde. ¿Dónde va a parar ese fantasma? ¿No sos vos, soy yo? ¿Qué hacer cuando descubres que el cariño venía intoxicado, como un mal pez? ¿Borrar los mails, las fotos, las dedicatorias de los libros?

El wasap de A. me ha hecho pensar sobre esto. Me parece útil, urgente y necesario inventar un manual de despedidas para amigos que dejan de serlo, o se transforman. No se puede desaparecer a las personas salvo que te gusten los espectros que se te aparecen cuando menos te lo esperas. Admito sugerencias. Invoco a los inventores de neologismos. Espero que alguien improvise un responso que permita descansar en paz a tantas almas. Y sí, querida A. Cenaré contigo y con quien se apunte en la fecha que sugieres. Nunca digo que no a una propuesta tan excitante y fantasmal.









domingo, 31 de agosto de 2014

ADIÓS, AGOSTO, ADIÓS

La jeringa estaba dentro de su precinto. Menos mal, pensó. Porque en la consulta de aquella enfermera, cuatro metros cuadrados de caos, guantes de látex y fluorescente blanco,  había restos de curas de otro paciente. Dos gasas tiradas bajo la camilla, a apenas 60 centímetros -cm más, cm menos- de la papelera. Pensó que esa mujer arisca  había estado encestando la sangre de otro mezclada con betadine, ese inconfundible color naranja, justo antes de que ella entrara y le pidiera, le suplicara, que le pinchara la inyección. A poder ser con una jeringuilla nuevecita. A poder ser con técnica depurada y precisa. ¿Dónde me pongo?, preguntó sin dejar de mirar las dos gasas sucias. Donde quiera, se encogió de hombros la zorra de la enfermera. Y rasgó con firmeza el papel de la jeringa, y pinchó la aguja y subió el émbolo hasta que la ampolla quedó vacía. Bájese el pantalón, ordenó. Y a ella pensó que tenía que salir corriendo. (De haber podido, naturalmente).

Es leer a Chuck Palahniuk y entrarme ganas de escribir un relato sucio y violento. Descriptivo pero sin alharacas estilísticas. Acción, reacción. Los tipos que escriben salvaje deben ser corderitos, en el fondo. Los peores violentos que conozco son esos que nunca se lo han permitido y lo guardan ahí dentro, en algún lugar perdido pero cerca del hipotálamo. La inquina es como una inyección de Primperán. Puedes guardarla años, pero cuando sale hace su trabajo. Dos años después, notas el rencor. "No es por ser un cabrón, pero te lo ofrecí y me dijiste que no. Y él es el hombre del momento", me escribe por wasap. Respondo: "Es la eclosión del momento". Y tú eres el farsante de siempre. Y sabes que lo sé.

Recomiendo vivamente la lectura del prólogo de "El Club de la Lucha", novela escrita en tres meses, a manos de su autor. (Leo y veo a Edward Norton, ese hombre rotundo, capaz de hacerme creer cualquier cosa, incluida la farsa. Veo a Brad Pitt y me sigue pareciendo un mierda,  y Bohan-Carter una diosa cargante de tanta negritud envuelta en título nobiliario) 

Dice Palahniuk: "Los hombres se pelean con los hombres. A veces, las mujeres pelean entre ellas. Se pelean igual que llevan siglos haciéndolo (...) Luego, cuando están agotados, los hombres y las mujeres se van a la iglesia. Y se casan. Estar cansado no es lo mismo que ser rico, pero la mayoría de las veces es lo más parecido que hay".

(Estar cansado, querido Chuck, es pensar que el GPS no funcionará nunca más y tirarlo por la ventanilla y escupir al salpicadero del coche. Perderse es un estado de furia)

Queda finiquitado agosto. Oficialmente. Se acabaron los cuentos de princesas y la melaza. Arranca Chuck y se explica con gasas sucias. "Con los brazos pegados con fuerza a los costados pegaré mis labios a su oído y le diré: Marla, farsante, lárgate"

No hay nada menos violento que permitírselo con letras.












sábado, 30 de agosto de 2014

MADRID GRATIS TOTAL

Anoche los goliardos hicieron de las suyas en la Plaza Mayor de Madrid. Un baño de música profana en un cielo sin luna aparente donde mi amiga F. y yo, más otros cuatro mil entusiastas de la diosa Fortuna, nos entregamos a los brazos de Carmina Burana con hambre de viernes y sin nada que perder. Convencidas del poder balsámico de esta cantata que escuchas y te dan ganas de invadir Polonia (sí, el compositor, Carl Orff, coqueteó con los nazis), correr salvajemente desnudo por el cañón de un río o, en su defecto, terminar en un restaurante mexicano a escasos metros del Viaducto con un plato gigante de nachos con guacamole y con esa sensación de habitar un Madrid distinto y pueblerino donde los embozados trastean y cortejan, borrachos, a las mujeres con cantos que hablan de amor y desamor, de tabernas y redenciones.

¡Oh, Fortuna!
como la luna
cambiante,
siempre creciendo
y decreciendo;
detestable vida
primero oprimes
y luego alivias
a tu antojo;
pobreza
y poder
derrites como el hielo
". 


El director de orquesta, Juanjo Mena, bailaba poseído frente a un coro obediente que teníamos muy cerca y escuchábamos al bies (una pena la megafonía, pero entiendo que la Plaza Mayor, tan majestuosa como abierta, no permite un concierto de esta magnitud a pelo ¿o sí?). Con el anochecer llegó una brisa tímida como  un regalo de los dioses paganos. A nuestro lado, una mujer de ochenta años nos hablaba de su amor por la música y de que ella va a todo lo que sea gratis en la capital. Y hay mucho. Los conciertos de la Juan March o en el Instituto Italiano, las misas cantadas en la Capilla del Obispo por monjas de voces inhumanas que ya os conté y que merece un plan de domingo incluso para ateos militantes.
Madrid, anoche


"La tristeza es una tentación", me dijo F. y corrí a apuntarlo para que no se me olvidara. A ella se lo contó alguien hace unos días, en un lugar en medio de la nada donde reina el pino Sabina y donde la ausencia radical de distracción hace que surjan las mejores y más sinceras palabras. Luego nos pimplamos sendas Coronitas y nos abrimos en canal -en adelante "hacerse un Carmina Burana"- convencidas de que el porvenir se llevará el barro y nos traerá más oportunidades de exaltación como la de anoche, junto a los pórticos de una plaza popular que ha seguido allí mientras el verano arrasaba con todo y nos dejaba tirados en la orilla, a pocos metros de ese adefesio llamado Corte Inglés que se permite apremiarnos con la vuelta al cole sin que nadie lo impute, esa tendencia...

Lo dejo ya, que la cantata me ha puesto muy intensa y hoy es sábado. Añadiré que los planes gratis total me molan mucho pero no me impiden desvalijar después la Visa como una goliarda ansiosa y militante acérrima del Carpe Diem. Faltaría más.





 

viernes, 29 de agosto de 2014

MONÓLOGO INTERIOR

"Está lo irreparable y lo improbable. Dos trenes salen desde Málaga y Zaragoza. El primero a 100 km por hora. El segundo a 250. ¿En qué punto se encuentran? La respuesta es la esperanza, si no descarrilan. Otro botellín de Mahou, camarero. El tipo del gimnasio dice que ha invertido un millón de euros en máquinas de última generación. Tú invertirás toneladas de voluntad hasta que los abdominales se salgan de las tripas. Pagar por una autopsia en vivo parece una broma. Hace calor a las 00 horas en Madrid y las putas de Malasaña se abanican en las aceras. "A mí eso me enseñó a hacerlo la Sole", dice una. Dan ganas de preguntarle qué es "eso" pero lo mismo es un secreto entre lumis para clientes que pagan. Todo gremio tiene sus secretos. Los informáticos, por ejemplo, ocultan que en realidad lo suyo son tres teclas y un "reiniciar". A menudo. Los ginecólogos, por ejemplo, ocultan que odian a las mujeres y se vengan en el potro de tortura. El alcalde de Valladolid es ginecólogo. La mía es mujer y es una borde. Un día me armé de valor y le dije "deje de regañarme que yo ya vengo aquí regañada". Fue una bronca improbable, pero fue.  Irreparable es un jarrón chino que se te cae y se hace mil pedazos. Ayer tiré cuatro sacos de basura de Minichuki. Tengo una Diógenes en casa y no era consciente del alcance de su tara. Los sacos eran grandes, negros, y parecían el botín de un atraco a un banco, allí alineados. Una vez en el contenedor, los sueños de mi hija se convierten en irreparables. "Te he tirado algunas cosas, ya verás", le anuncié por teléfono. "Estoy cazando lagartijas todo el rato. Una se ha escapado por el salón, mamá, qué risa". Para ella no hay nada irremediable.


jueves, 28 de agosto de 2014

12 MODERNAS FANTASÍAS... Y UN FANTAMENTO

Ayer encargué a C. que me hiciera una lista de sus fantasías. Ella es, os recuerdo,  la autora del verbo "improvisar" con una acepción nueva: llevar sujetador con relleno (así que la improvisación se cuenta por grados, desde la almohadilla leve al recauchutado flotante). C. es, sobre todo,  una mujer sabia que no ha renunciado a jugar porque sabe que ese es el mejor lifting, y suele compartir con alegría sus hallazgos entre  quienes tenemos la suerte de jugar a su lado.

Ayer le pedí que me hiciera una lista de sus fantasías. Esas que me enseña en cajitas de colores o en forma de gritos camino del baño "¡¡¡fantasía, eso sí que es una fantasía, chicas!!!". Quienes se sientan más cerca de su mesa se han hecho expertas en la caza de pequeñas alegrías que te hacen la vida mejor, y por eso voy mucho a esa zona con la excusa de ver fotos o maquetas. Y estar un rato con C., con A, con P, con S, con M, con B...

En un rato tenía en mi correo este tesoro que paso a compartir como quien comparte el nombre de una crema milagrosa y baratísima que te quita las arrugas de la cara y el corazón. Añadiré que no he tocado una coma su redacción, porque sin duda la empeoraría. ¡Buen provecho!


Skillet Cookie Sundae del Tony Roma's
sujetadores 'Gioia' de Intimissimi
 1- Tomar de postre el Skillet Cookie Sundae del Tony Roma's (proporción : 1 para 2 px, 2 para 3 px y 2 para 4px, esta claro que lo mejor es ir 3).

2- Ir al Vips de la calle Génova a merendar tortitas después de un mal cierre... O tomarse una porción de tarta de zanahoria en el Dray Martina (Ejemplo: el 12 de agosto estaba cerrado por lo que me quedé sin tarta el día de mi cumple...) Aclaración: la tarta de zanahoria puede considerarse de dieta ya que está hecha con verdura.

3- Beberse un Ruso blanco (cóctel) en el "Café Manuela" de San Vicente Ferrer y ya de paso pedirle al señor de la barra el cargador de Iphone que tienen para cargar el móvil mientras bebes.

4- Una tarde-noche de chicas: quedar con las amigas, marujear, picar guarradas, tomar cervecitas varias para terminar en casa de alguna de ellas cantando con el Singstar por la noche.

5- Los sujetadores 'Gioia' de Intimissimi que te permiten improvisar la cantidad de SUNDAY'S (domingas) que vas a lucir ese día. Eso sí, sin pasarte (como en el precio justo).

6- Ir a comer al chino de la Audiencia Nacional al mediodía (nos llama "cariños" al entrar). Ojo: esto podría considerarse más que fantasía FANTAMENTO (composición del fantamento: 1/2 fantasía,  1/2 alimento).

7- En verano, con 38 grados, coger el 14 nada más llegar a la parada y que haya sitio para poder sentarme. Fantasía máxima: que encima el 14 tenga aire acondiconado y wifi... ¡Viva la EMT!

8- El zootropo de la exposición de Pixar.

zapatillas AWESOME
9- AMAGO DE FANTASÍA: Ir al TIGER, comprar todas las pamplinas que venden porque parecen baratas y que luego al pagarlas todas juntas ya no lo sean tanto.

10- Cuando vas a pagar a ZARA un artículo de rebajas y resulta estar todavía más rebajado de lo que marca, porque son las 2as rebajas y no han pegado la otra etiqueta encima con el nuevo precio.


Zootropo de Pixar

11- Comer bocadillos de Amor (véase los que se producen de manera inesperada cuando -entre semana, con nocturnidad y sin alevosía- mi madre hace tortilla de patata casera y la traigo al día siguiente).



12- Ir a la tienda de NIKE en Serrano y encontrar unas zapatillas AWESOME pero que valen 200 euros. Entrar en www.aliexpress.com y encontrarlas por 1/3 de su precio.

No creo que deba añadir más de mi cosecha. Mi fantasía de antesdeayer fueron unas tortitas infames y la de hoy haberme despertado justo tres segundos antes de que lo hiciera Mr. Sony Ericson, mi fiel y cargante compañero de cama. No hay fantasía boba si te produce un temblor de esos que te dan alas. C. lo sabe desde siempre y anda con el cazamariposas a punto para que ninguna se le escape. Yo que vosotros apuntaría esta lista...


p.d. Ayer consulté con C. si esta canción le parecía adecuada como B.S.O de sus fantasías. A los primeros acordes ya sonreía y asentía con la cabeza: "Es una fantasía, una fantasía genuína". Yo también lo creo. cada vez que la escucho se me van los pies.


miércoles, 27 de agosto de 2014

LA FELICIDAD ES TU SUELDO DESCONTADOS LOS IMPUESTOS

-No cuesta tanto ser un poco feliz, ¿sabes? Lo puedes aguantar. Es como un libro abierto. Es básicamente como el sueldo cuando le has descontado los impuestos. ("Una nota preciosa", Lorrie Moore)

Cuando tengo un martes tonto o un miércoles sin flores tiro de Lorrie Moore. Su libro "Pájaros de América" es un prodigio de situaciones cotidianas convertidas en hazañas bélicas. Yo de mayor querría ser ella, blandir esa pluma falsamente ligera y dejar escritos dos o tres relatos contundentes, pura literatura HLD, como el colesterol bueno.

Decir, por ejemplo, que la felicidad es tu sueldo descontados los impuestos me parece conmovedor y certero, sea cual sea tu sueldo. (Salvo que uno suele contar su sueldo neto cuando le llega, porque lo que se queda en otras manos de camino es felicidad regalada sin que te hayan pedido permiso).

"Papá, tengo una buena noticia y otra mala", le anuncié ayer cuando me decidí a llamarlo por teléfono después de demasiados días. ¿Cuál es la buena?, eligió él (sueldo neto, nena, sueldo neto). "¡He encontrado un equipo de fútbol para C. Al lado de casa!. Mi niña podrá seguir siendo la pichichi y sudando la camiseta los sábados!. Cuando se lo dije, verás, se volvió loca de alegría. Empezó a darme las gracias. Se le quebraba la voz y a mí también...".

Lorrie Moore imprescindible
Lorrie Moore lo habría hecho mejor. Habría contado la situación al detalle. Una mujer cansada se dirige a su coche una tarde pegajosa de estío. Tiene miedo de que no arranque. Hace dos días no se puso en marcha y casi se echa a llorar. Se sienta, introduce la llave en el contacto y cuando se enciende la lucecita roja del salpicadero pone a Calamaro -"Soy vulnerable a tu lado más amable..."- Entonces piensa que ya es hora de cambiar los CD´s que guarda la memoria. El auto, milagro, arranca y ella se dirige por la carretera de Burgos hacia IKEA. Suspira. Ha apuntado dos o tres cosas en su cabeza, pero no las recuerda. Sigue el pasillo largo, dictatorial, y nota que ha desaparecido una sección. Una sección entera. Retrocede contracorriente. No están las mesas de estudio. Piensa que es una venganza de los dioses de agosto, renegados de tanta vuelta al cole. Cuando al fin llega a la zona cero, todas las mesas le parecen horribles, impersonales. Castigos para niños que crecen demasiado. Entonces decide no comprar ninguna y se va, desolada, pensando que ha hecho 17 kilómetros para nada.

Y como penitencia entra en la cafetería y merienda unas tortitas de plástico con nata artificial y sirope tóxico.

Entonces suena el teléfono. "Mire, ya he consultado lo de su hija. No puede jugar en el equipo federado pero sí en el municipal. Entrena los martes y jueves. Quedan tres plazas. Si le interesa, dese prisa". 

Y ella siente que acaba de recibir un sueldo Nescafé. Una tregua. Y que la noticia bien vale una moratoria fiscal, laboral, sentimental . Y da las gracias alborozada a esa voz anónima que no entiende lo importante que es que una niña de doce años pueda seguir jugando al fútbol. Cerca de casa. Porque no hay equipos femeninos en el cole. Porque a los doce años la mayoría de las niñas juegan a otras cosas. Y la voz anónima, sorprendida de la reacción, se compromete a reservarle la plaza hasta el lunes, pero no más. Y ella abandona el centro comercial pensando que lo que redecora la vida son las palabras. No esa horrible estantería Billy por 39 euros de mierda.

-Hija, ten cuidado con el coche (suplica papá)
-Arranca, papi, mira cómo arranca (acelerando a fondo, en un lugar indeterminado del parking)

Me interesa. Me doy prisa.


(-Se acabó perder el tiempo. De ahora en adelante, lo único que pienso hacer es salir ahí fuera, encontrar a una mujer que no me guste mucho y ponerle un piso. Lorrie Moore. Pájaros de Nueva York.)


martes, 26 de agosto de 2014

¿Y AHORA QUÉ?

Agosto, ayer
Desde hace dos días Minichuki me llama dos veces al día (2x2=4): "Todo lo que tenía que hacer, mis cabañas, mis cuentos y mis planes, ya lo he hecho. ¿Y ahora qué?".

-¿Eso es que me echas de menos?, le pregunto. 

¿Y ahora, qué?

Mi hija intuye que la legislatura estival está agotada y lo cuenta a su manera. Ya no hay cabañas que construir. Después de pasar muchas jornadas acarreando troncos de árboles y colocándolos estratégicamente para extender un trozo de tela sobre su cabecita, entiende que la suerte está echada, que no debe invertir más tiempo ni esfuerzo en una burda réplica que destruirán en viento o las leyes de la gravedad (=Sísifo). Quiere volver. Recuperar su mesa, su ambición y su caja de disfraces. La rutina. Esa aliada gris que lo mismo invita al tedio que cura los rasguños de las rodillas.

El otro día me mandó otra señal por wasap.  mensaje en la botella. Ella en el cuarto de plancha de su abuela, vestida con camisa y bermudas de su padre y con la mirada mohína. Una foto descolorida y desenfocada como un final terco de agosto. Ya no quiere perseguir arañas por las esquinas ni hacer aguadillas ni dormir hasta que el sol se detenga en lo alto del cielo. Quiere empezar la ESO. Recuperar su litera y forrar los libros. Esa tortura lenta que distrae un domingo cualquiera de los que están al llegar. Y luego qué.

Disfraz de papá
Debo preguntarle urgentemente por dónde llega la marca que indica su estatura. La señal en el garaje donde cada año se registra su afán en centímetros con un lápiz, junto a la de su hermana. El ritual que a ella la vuelve loca de alegría: "Mami soy cuatro dedos mayor, ¿qué te parece?". Y cuatro dedos más lista, diré yo.

Hay un día en que no crecen. Su hermana ya no crece a lo alto, pero brota por dentro y me asombra y me sostiene: "Mamá, recuerda que los cambios siempre son para mejor", escribe en consonantes. Y la querría aquí, en ese desembarco de Normandía que es su armario. Caótica y dispuesta a compartir sus brusquedades y sus dudas. La Universidad. Mi ¿niña? irá en tren a la universidad. Otra cabaña. (El día que la acompañé a la entrevista de acceso se me saltaban las lágrimas. Recordé mi primer día. Ese aula de cien, inmensa y fría. El hormigón armado de aquella facultad. Ella era yo y miraba con susto aquellas proporciones).

("Necesito un bolso", me dice, un bolso brújula. Y entiendo lo que pide porque todo inicio precisa un talismán. Un salvavidas. Un compañero de viaje, un libro usado).

De puro agosto casi llegó septiembre. Y hubo que desmontar los palos, retirar el techo de trapo y volver a la intemperie.  Guardo las fotos para hacer con mis hijas un collage. Anoto "comprar bolso para I., cuando vuelva". De ahora en adelante ya es futuro.













lunes, 25 de agosto de 2014

CÓMO SUPERAR UN LUNES CON NACHO VEGAS

"El pasado es un país extranjero". (L.P.Hartley, autor que no he leído jamás. Cita tomada del libro "Todo lo que era sólido". Antonio Muñoz Molina. Seix Barral).

Sostiene Muñoz Molina en este ensayo lúcido que picoteo a ratos, cuando mi cabeza no está para largas tramas ni atención sostenida a una novela, que "nada está a salvo. Nada puede descuidarse ni durante un minuto" y tiene razón. Los súbditos de la literatura de autoayuda deberían entregarse a este libro tan nutritivo y dejarse de tarambanadas envueltas en frases huecas y rimbombantes. La verdadera ayuda es la que te procura sentencias que recoges, retumban en tu mente como un tiro certero al lado extremo de la red, y devuelves como puedes, como buenamente sabes, una vez que has contorsionado tus extremidades para llegar. El esfuerzo es hermano de la estrategia. La buena literatura es un filete magro pero tierno y delicioso que te procura tono muscular y jamás se te atraganta aunque exija masticarse despacio, y acompañado por un sorbo de vino.

Debo confesar que en los últimos tiempos me entrego a la cerveza con promiscuidad de cortesana. El vino se me hace invierno, rutina y velas encendidas a la mesa. El gin-tonic hace tiempo que sólo puedo acometerlo compartido, así que aproveché el sábado para tomar uno en familia, mientras mis sobrinos zascandileaban a nuestro alrededor. Deseando encaramarme al filo de la copa balón y zambullirme entre burbujas transparentes. Todo lo que era sólido podía disolverse, estaba convencida, sin necesidad de chocar contra el hielo en retirada.

Anoto lunes y recuerdo la conversación con mi amiga C. "Me mareaba, se empeñó en darme masajes en la tripa". No entiendo lo del masaje en la tripa. Es el único sitio que no toca mi fisio cuando me reconstruye en su camilla de falso cuero negro. Huele a azahar y a aceite de alcanfor. El Vips Vaporub de nuestra infancia, prohibido de súbito por las autoridades sanitarias. No sé qué cara tienen esas autoridades, pero la imagino fea, impaciente y desabrida.

"He querido saber cómo era de verdad ese tiempo. El recuerdo no basta nunca. El recuerdo engaña porque la memoria es mucho más frágil e infiel de lo que parece y porque al proyectar hacia atrás lo que sabemos ahora nos convierte en adivinos del pasado".

(No hay nada tan fastidioso como adivinar el pasado. Ya me parecía a mí,  te dirán quienes no saben.  Y acumularás las pruebas del delito y serán dos más dos igual a cuatro. Pero a veces son cinco). 

Último lunes de agosto. Los corredores, a sus puestos de salida. Lo periódicos vuelven a hablar de lo de siempre. Nada sólido, me temo. Hoy tiraré una pila de libros malos a la basura y me sentiré benévola y justiciera. Dejaré que el nudo se vaya desatando solo, sin oponer resistencia. Compraré, esta vez sí, "El Jilguero", de Donna Tartt, para congraciarme con la prosa destelleante de una autora de masas con talento. Me dejaré llevar por planes de otros. Dejaré de adivinar el pasado, no sea que haya trampa en el viaje de vuelta.

Qué lunes tan lunes.

P.D. Un masaje en la tripa y alrededores, salvo que seas un bebé y tengas gases, ¿podría ser un magreo, querida C.?











sábado, 23 de agosto de 2014

MODA CON COARTADA (tendencias otoño invierno para mujeres intelectocool)

Equipaje fin de semana
Cuestión previa: Hay que ser muy refinada, etérea y espiritual para ponerse un look azul eléctrico, unos leggings+taconazo, un abrigo de piel teñido de colores o el vestido lencero de mesonera de Dior más fotografiado de la temporada Otoño-Invierno 2014. Pasa lo mismo con los ponchos, el punto grueso y las botas altas. Si te descuidas, te haces un Terelu. Y todo junto, inaceptable salvo que te apellides Moss o Delevigne.

Enfrento el fin de semana con todos los suplementos de tendencias de moda sobre la mesa y el corazón dos tallas menos. Ansiosa de reencuentros fraternos y decidida a no ver más películas protagonizadas por suicidas (Anoche "Las Horas", sobre la pobre Virginia Woolf. De los Panero ya hablé el otro día. Y cuando huyo y me tiro a la comedia -"Chef"- me salgo de la sala por infumable).

Gucci
Quienes me prefieren intelectomaldita deben saber que proceso la religión del Vogue dos veces al año. Sin sonrojos. La moda tiene algo de arquitectura y algo de confesionario. Y recoge el aire de los tiempos tras interpretarlo con un lápiz y el aliento del fuego creativo, aunque haya quien prefiera reducirla al petardeo frívolo y saque de la chistera eso de "con lo mal que está el mundo a quién le preocupa qué se lleva". Pues a mí no me preocupa pero me ocupa, me divierte y me relaja interpretar sus códigos. Admirar el talento y soñar cuando la vida me regala la posibilidad de asistir a un desfile en París y ser todas esas mujeres que flotan suspendidas en caderas de cristal ante mis ojos, a un lado de la alfombra roja, y ser ninguna.

"Me encantan tus vestidos pero sé que no eres ellos. A ti te encuentro en las palabras", me escribió alguien el otro día, después de glosar el Jason Wu que llevé a una fiesta cuando el verano bostezaba y parecía infinito y prometedor. Pensé que no me importaría que me encontraran dentro de algunas de las propuestas que ya he marcado con post-it esta madrugada, toledana o zamorana, mientras esperaba al Sol, y que enumero a continuación:

1.Sastre pantalon de terciopelo verde de Emilio Pucci. Soberbio, contundente. Definitivo.
2. Look napa de Gucci. Frida Giannini lo ha vuelto a hacer. La acusarán de "comercial" y poco arriesgada. Pero la delicadeza de sus tonos pastel y el acierto de sus combinaciones bien valen una misa.
Quiero ese traje pantalón verde
3.Deportivas de tweed de Chanel. Frescas, divertidas y ¿lavables? (Espero Karl que lo hayas tenido en cuenta)
4.Vestido mini de Stella McCartney. La hija del Beatle más mujereta se ha convertido en una diseñadora incuestionable, rotunda. Cada colección tiene destellos inolvidables, como las buenas sinfonías.
5.Medias rejilla. Nunca las tiré y vuelven a lo bestia.  Mis piernas las desean right now.
6.Estola de piel en rosa ajado, empolvado. Ojalá el visón de mi abuela -"la pellica"- sea reciclable. Cruzo dedos.
7.Abrigo corto rojo vivo de Max&Co. El rojo es un cuelgue sin química ni efectos secundarios.
8.Mono gris de Isabel Marant. Me encanta todo lo que hace aunque siempre pienso que no soy el patrón de mujer que ella imagina. Creo que diseña para mujeres sin tono muscular, inasibles y bellas.
9. Plumas corto y ceñido de Moncler. Cada año sueño con uno y me contengo. Luego elijo otro dispendio (este año unos pantalones de cuero negro elástico de Zadig-Voltaire).
Vuelve la rejilla
10. Vestido noche transparente de Valentino. Esa pareja de sucesores de Caravani son dos genios. Salir de sus desfiles a la calle es como pasar del limbo celestial a una casquería llena de callos y entresijos.
11. Cualquier Jason Wu (Hugo Boss), con tal de que no se lo ponga alguna reina flaca en un descuido de alternancia con Varela.

No os canso más, y pido clemencia a quienes sólo me quieren de palabra. Ya volveré a Pessoa y al cine espeso. Hoy mi cuerpo me pide ligereza pasada por la fantasía de la Moda. Benditas sean las musas que nos regalan este espectáculo cada seis meses. La oportunidad de cambiar de piel. El estímulo de ser otra mientras la anterior expía el desgaste del verano.