viernes, 10 de enero de 2014

LOS NUEVOS INVISIBLES

Hay escritores de una sola obra, mujeres de un solo hombre y verdades de una sola dirección.

Y luego está todo lo demás. Lo contingente, lo relativo, lo plural, lo ambiguo.

Hay muchas formas de arrancar un relato, el recuento de los hechos. Varios verbos posibles, algunos adjetivos precisos. Y recorridos en falso que salen muy caros por el derroche de combustible, la desorientación y alguna avería en un recodo. "Esos que hablan del famoso miedo al folio en blanco, que utilicen un folio azul", dijo él.

Hay miedos mucho más profundos que el del papel. El miedo a levantarse, comprobar el extracto del banco y ver que queda poco, demasiado poco. "Yo el día 9 o el 10, cuando ya he pagado todas las facturas, compruebo lo que me queda y lo divido entre los días del mes que faltan. Con suerte llego a 12 euros. Con eso vivo", confesaba ayer F. en una comida.

Hay una nueva clase social, la de los pobres con aspecto de ricos. O de solventes. Gente que por fuera sigue siendo igual que cuando cobraban bien y salían a cenar sin tener que elegir la opción más barata de la carta. Conozco a muchos, algunos -bastantes-  son mis amigos. Nadie sentiría lástima de sus situaciones aparentes porque no piden en una esquina. Su estilo de vida ha cambiado drásticamente con la crisis. Pero no se les nota. Son los nuevos invisibles. No tienen para ocio, tiran de fondo de armario de hace un lustro, han dejado de comprar pescado fresco y comen o cenan en casa de sus padres.

Como no tienen un nombre, no existen. Necesitan una etiqueta sociológica que nadie les ha puesto todavía. No todos están en el paro, pero sus trabajos son precarios. Algunos ganan lo que ganaban de becarios veinte años atrás. Mantienen el orgullo pero no encienden la calefacción. Están cansados, exhaustos, pero saben que el Gobierno no va a ocuparse de ellos porque no son los últimos de los últimos. Son esa nueva clase ¿media? sin estadística. A la espera de que alguien los convierta en un problema. En una verdad de una sola dirección.

(Si no los nombran, no son. No están) 



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