martes, 5 de agosto de 2014

CAMBIAR PARA QUE NADA CAMBIE


Amigas
"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".
"¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas (*) pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado".
"…Una de esas batallas que se libran para que todo siga como está".
El Gatopardo.
Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

Ayer la conversación iba de cambios y pensé en Lampedusa. Tres amigas desde el colegio, dos maridos y seis hijos frente al mar de un pueblecito marinero, saboreando deliciosas parrochas y fabes de mantequilla. Sidra y cerveza. El calor de estar en casa, aunque el curso nos haya sacudido con algunos temblores sísmicos bajo el suelo. Amigos que se fueron, trabajos que se tambalean sobre una cuerda floja, el shock traumático de encontrar flores de plástico donde ayer reinó una majestuosa buganvilla.  Cuerpos y mentes en ebullición. Miedos nuevos o recidivos (a conducir de noche, a conducir en curvas, a conducir sola, a perderse de día y de noche). Piedras en los zapatos, Nike aladas. Relatos por hacer, esa escritura...

Señales que muestran que hay cambios necesarios, pero que el subsuelo sigue ahí, apuntalado bajo un prado verde que la lluvia mantiene sin esfuerzo. Para que nada se mueva, querido Lampedusa, no es necesario hacer el paripé, eso tan de políticos. Ayer por la tarde el cielo nos dio una tregua y mis amigas de siempre, sus familias y las mías terminamos hermanadas en una playa de díscolo oleaje, convencidas de la suerte de haber llegado hasta aquí sin grandes bajas. Hablamos de libros, de cremas milagrosas, de Podemos,  de amores y playas nudistas y textiles, de chicas tontas del colegio; del cáncer de contener la emoción y sacar sólo la lista de la compra. De estilos de ser padre y de ser madre. De divorciados toreados, de solteros eternos sin capote. De estar solo y sentirse acompañado o viceversa. De recetas de cocina, de bandas musicales y socios desafinados. Y así.

El Gatopardo, Visconti
El verano es un recuento del otoño, del invierno. Lista de bajas, botas nuevas y uniforme impoluto. Las próximas batallas marcadas sobre el mapa de ese Risk que es la vida. Los surcos en la piel, las cartas boca arriba. Seis hijos que son nuestra continuación y ayer jugaban juntos en la playa. Y nosotras allí, de testigos, dispuestas a seguir buscando encuentros para que todo cambie menos nuestra amistad, eso tan cierto.

(*) tratativa.
1. f. Arg., Bol., Perú y Ur. Etapa preliminar de una negociación en la que comúnmente se discuten problemas laborales, políticos, económicos, etc. RAE






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