miércoles, 3 de septiembre de 2014

ZAS EN TODA LA BOCA (BAZINGA!)

Seldom Cooper
Recibo un catálogo bajo el irresistible título/reclamo: Vuelta al Cole (cuerpo 60 de letra). En portada, un televisor de 40 pulgadas con tecnología 3 D, una cafetera para Nespresso y una lavadora de 1400 revoluciones por minuto. Todo adquirible en 12 meses sin intereses.  Todo altamente ¿pedagógico?


Asumo que volver al cole es ponerte de series HBO hasta las trancas, chutarte de cafeína para soportarlo y lavar tu ropa como si en lugar de al pupitre hubieras regresado de una rave salvaje celebrada en un descampado polvoriento.

Y todo sin intereses, en cómodos plazos.

Hace semanas que volví al cole y cumplí, sin saberlo, todos los rituales. Me he visto decenas de capítulos de "Dos hombres y Medio", "Cómo conocí a vuestra madre" y "The Big Bang Theory" (canal NEOX) mientras dormitaba en el sofá y la lavadora centrifugaba con desesperación. He aprendido que más vale jeta ligón que pringaó resentido (serie A), que una pareja feliz es la que va junta hasta al cuarto de baño (serie B, por dios Marshall&Lily, dais asco) y que detrás de un cerebro privilegiado puede haber un asperger o un alexitímico (Serie C. Seldom Cooper, te adoro).

He comprado un número obsceno de pares de zapatos, he dormido poco y mal, me he dado dos masajes con una fisio nueva que se empeña en hablar aunque yo responda con gruñidos, he leído relatos cortos para evitar comprometerme demasiado con ningún autor, he tirado a la basura cubos de ruido doméstico, me he vuelto a pintar las uñas de rojo tras el discreto tono nude, he vuelto al gimnasio, se me ha roto el coche dos veces, me he perdido otras dos; He comprado un disco duro que no he sabido instalar, y una disquetera externa que aún no he probado. He hecho el álbum de fotos de las vacaciones, he cocinado dos paellas y he dicho no a participar en una tertulia de la tele.

Y todavía no ha empezado el cole oficialmente. Lo que me deja desorientada y sin una meta. Nihilismo puro, pensaréis. Septiembre desganado, os diré. Y a 42 grados.

Verdaderamente estoy ya en otoño, pero el mundo se empeña con suma terquedad en llevarme la contraria.


(Vuelvo al catálogo de las lavadoras y demás gadgets tecnológicos. Anoto pulsera fitness y libro electrónico. Veremos)








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