viernes, 7 de noviembre de 2014

POR QUÉ TODAS LAS FIESTAS ESTÁN LLENAS DE GAYS

1.Si uno vota sin que el resultado sea vinculante. ¿Vota igual? Para mí lo del 9-N, que respeto, me parece que no va a aclarar gran cosa, salvo la magnitud del descontento. Pero me pregunto cuántas de esas papeletas en las urnas serían las mismas si decidieran algo tan crucial como la independencia. Sin amagos. No quisiera estar en la piel de los que tienen que mover ficha al día siguiente.

2.Anoche M., T. y yo conversamos en la party del Fashin Film Festival con una actriz que siempre he tenido por borde y resultó ser encantadora. Puede que porque primero le echó encima la cerveza a T. Puede que porque los bordes aprenden que se llega más lejos con un buen gesto, aunque sea menos cinematográfico. Puede que porque a partir de cierta edad uno se harta de ir disfrazado fuera del carnaval.

3.La señora fue dios en otro tiempo y ayer, a la mesa, sonreía con esa sonrisa inteligente de alguien que ha visto mucho y tolera lo que venga, como venga. Luego juega con sus amigas a las cartas y viaja a la Patagonia a sus casi noventa, y se sabe la actualidad mejor que tú y rebaña las miguitas de las patatas fritas de su plato para llevarselas ansiosa a la boca. Y el pasado pasado está, debe pensar. Olvidado como las patatas del plato.

4.Distracción alternativa de tres cuñadas bien avenidas en una fiesta: buscar hombres heterosexuales. Y, preferiblemente, guapos. "Ese gordito y sonrosado que te ha hablado en inglés no está nada mal", me dice M. No hay nada como ser un bien escaso para que tu sex appeal se dispare. Pero, nena, a mí los sonrosaditos no me gustan, y ahí llega un plato de jamón que debe estar bien bueno y nosotras antes que hombres necesitamos sentar el gin tonic o nos haremos un Lina Morgan contra el suelo.

5.Casi todas las fiestas y soirees a las que voy están llenas de gays. No tengo nada en contra, lo sabéis, pero me inquieta que lo de la salida del armario haya resultado una estampida que se haya llevado a los heteros por delante. O puede que los gays sean más de salir. O que haya una Cruella de Vil que, como con los dálmatas, se dedique a secuestrar hombres que aman a mujeres para que la amen a ella sola. Espero que algún científico social pueda desarrollar una teoría al respecto.



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