lunes, 25 de abril de 2016

LAS 33 NORMAS DEL HOTEL DEL DESENFRENO (AQUÍ DURMIÓ CELA)

Norma Nº 20: Queda prohibido clavar clavos o colgar imágenes u objetos en las paredes, encender fuego en lugares inapropiados...(...).
Norma Nº21.Todo huésped, al salir de la habitación, tiene la obligación de dejar cerradas las ventanas, puertas de entrada, apagar luces, TV y ventiladores.
Norma Nº22: No está permitido utilizar las habitaciones para juegos de azar prohibidos por la ley...

La habitación donde nos alojamos, en un hotelillo rural de la Alcarria pegado a la autovía de Zaragoza con pretensiones de parador y leyenda de "aquí durmió Cela en su Viaje más literario", es un sembrado de pelos negros largos en el suelo del cuarto de baño. La suciedad, entendemos, es prerrogativa de los dueños, una pareja algo siniestra que nada más llegar nos exhorta a cambiar el coche de sitio (pese a que el parking está desierto) y a cerrar con llave la puerta que separa las habitaciones de las zonas comunes. "A las 12 de la noche cerramos el portón. Nosotros dormimos arriba", nos repetirán hasta tres veces. Inquietante. Duermen arriba...

Dentro de nuestra suite -así se llama pomposamente la habitación en un upgrade de intenciones, decorada con muebles castellanos toscos- nos esperan dos folios plastificados con 33 normas de obligado cumplimiento altamente disuasorias. No se puede fumar, y si lo haces y te pillan porque huele, multa al canto. No se pueden cometer "actor inmorales" (sin especificar de qué índole), ni dejar bultos en los pasillos, ni...

Leemos las normas en un rapto de fascinación y nos dan ganas de fumar, de colgarnos como monos de las cortinas, de cometer actos vandálicos, de echar una timba de póker y, desde luego, de  atentar contra el sexto mandamiento con todas las cifras del kamasutra. La tele no funciona. Los enchufes no cargan la batería de nuestro móviles. Las luces del baño son un misterio que resolvemos tratando de no vulnerar alguna norma. Complicado, hay muchas y afectan a cualquier impulso o movimiento.
Normas fkikis de hotel

Entro en el baño...

Ninguno tenemos pelo negro largo. Entendemos que la huésped propietaria de la mata capilar ha sido ajusticiada y quemada en la chimenea del comedor, frente a la cual tratamos de desayudar al día siguiente:

-Ahí no puede ser, les he preparado esa otra mesa (en zona de paso, pese a que la estancia está completamente vacía).

Obedecemos a su satánica guardesa, que ha decidido pegar la hebra y nos trae un bote de miel de la Alcarria comprada en Carrefour o en Lidl. Sin moverse de nuestra mesa insiste  en que en Brihuega siempre llueve a cántaros en la corrida de la Primavera (motivo de nuestra presencia en este hotel del pueblo rival) y que el año pasado "El Rey Juan Carlos aguantó empapado toda la corrida". (Como un hombre, léase, No como nosotros, que tras el tercer toro -una faena "homérica" (J dixit) y agónica de Cayetano Rivera- emprendemos la huida chapoteando dentro de nuestros burkas ¿impermeables?. Somos unos mierdas, en definitiva, y , afortunadamente, nuestra debilidad no está sancionada en la lista de las 33 prohibiciones.

El horario de desayunos es altamente flexible: "De 9.30 a 10.30. Aquí nos movemos en esa franja", nos ha advertido la siniestra. (J. la mira fijamente y asegura que lleva peluca, yo la miro al salir a la calle y por el movimiento de los pelos de la coronilla diría que no es artificio, sino casquete de estilismo rural de antaño).

-¿Dónde puedo cargar el móvil? Ningún enchufe del cuarto funciona. Ni la tele.
-¿Ah no...? dice la falsa, con un asombro impostado como la miel del tarro que no tocamos.

Cayetano
El bufet ¿libre? se compone de jamón york corriente, queso, un tomate, aceite en envase monodosis y magdalenas industriales envueltas en plastiquillo. Lujo asiático.  Lo que no nos impide desayunar con ganas mientras decidimos si al abandonar el hotel destrozaremos el manual de instrucciones, haremos una fogata con los pelos del baño o nos desgañitaremos en la cama de Cela antes de  emprender la huida para Nunca Jamás.  La mujer nos cobra con avaricia indisimulada, y nos despide mientras contiene el impulso de subir a comprobar a nuestra suite posibles desperfectos y violaciones.

Norma Nº25. El hotel no se responsabiliza cuando la estancia no pueda ser realizada por incendios, terremotos, huelgas, alborotos populares y otros...




1 comentario:

  1. "aquí durmió Cela en su Viaje más literario" Bien pero... ¿estaba dormido? o ¿estaba durmiendo?

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