viernes, 4 de junio de 2010

INSECTOS

Mi querida Big-Bang:


¿Has soñado alguna vez que le seguías el rastro a diez hormigas? Y, una pregunta más: ¿entiendes que en las habitaciones de los hoteles con encanto para enamorados no haya un tabique aislante y opaco entre baño y dormitorio?

Hay sinrazones que se me escapan incluso a mí, que soy muy de seguir con la mirada las evoluciones de los bichos. Sin ningún afán científico, comprenderás. Sólo para obligar a mi cerebro a centrarse en una sola cosa, tal y como aconsejaba el Pequeño Saltamontes, que en gloria esté. Las que tendemos a la dispersión solemos concentrarnos en lo importante o en lo catastrófico. Como que llegues a un hotelito afrodisiaco y los dueños interpreten que el calentón es tal que no te vas a fijar en que el otro está en el baño, con toda su intimidad al descubierto. Aberrante.

Respecto a la botánica, poco que decir. Las plantas, vista una, vistas todas. No se desplazan ni te obligan a ningún contorsionismo visual que te distraiga de las oscilaciones alfa de tu mente: ¿me tiro al metro o a la boutique de Manolo Blahnik? ¿Bombay o Hendricks? ¿Atropello con la bici al ejecutivillo con su Ipod y todo o me trago la farola delante de mis fans y pierdo ese donaire bizco que me impulsa por las calles de Madrid? ¿Enseño o insinúo? ¿Kant o Hegels?

Lo que tienen las hormigas es que no te dan disgustos. Salen de su agujero y avanzan cansinas y una detrás de otra a por la miga de pan o la cáscara de pipas. Mis amigas y yo también lo hacemos, lo malo es que a veces la que va delante no tiene ni idea de dónde va. Entonces se vuelve, nos mira a todas y nos dice:¡Qué bien sienta un paseíllo con tacones y todo, eh, chicas? Y nosotras pensamos en Cavafis y en Ítaca y sonreímos a punto de desfallecer. Y se llama lealtad.

Arranquemos este viernes-lunes con espíritu de insecto, por lo que pueda pasar. La mala noticia es que lo mismo alquien nos pisa accidentalmente en el camino. La buena, que si sobrevivimos a la noche llegaremos felices a nuestra casa con tabiques entre baño y dormitorio. Epítome de la felicidad total.