sábado, 31 de julio de 2010

SI UN RAELIANO VISITA UN HUERTO

Mi querida Big-Bang:


Las ratas de campo corren sobre nuestras cabezas, entre los nudos de la parra. Las muy jodías se han ido apoderando con descaro del paraíso y M., la dueña del edén, se plantea un dilema: ¿las acojo con todos sus derechos o las extermino sin compasión? En realidad, la opción B no existe más que como posibilidad teórica, porque M. piensa con buen criterio que la tierra es del que llega, se instala y la trabaja. Llámese rumano, boliviano o rata de campo. Marxismo hortelano, diríamos.

Aclararé que antes llegaron las salamanquesas, los jabalís y las ranas coquí, misteriosamente trasplantadas de Puerto Rico. O eso piensa mi A-1, que ya se ha hecho una película de la cosa, con planteamiento, nudo y probable desenlace. Y junto a las ranas desembarcaron los invitados que plantan sus toallas, colonizan la balsa romana y se marchan con el corazón lleno y siempre una prenda de menos.

Huele a naranjas, huele a casa de reposo y hay tantos rincones para acogerte que podrías pasar el día escondido como un refugiado político, o dormitando sueños de arroz con bogavante.

Creo, tronca, que deberías tomarte unas vacaciones. Hazlo porque aquí los locos se curan con vino y conversaciones de una vehemencia balsámica que anuncia que nadie se saldrá del tiesto. Ni siquiera las desbordadas vocacionales, como es mi caso. M. cuelga la hamaca del árbol: “Hasta que no lo hago no siento que estoy de vacaciones”. Y los rituales se imponen como ceremonias de la vida marcadas por el sol y su calma chicharrera.

Me han traído al huerto como al río -”creyendo que era mozuela, pero tenía marido”- y este es mi sitio. Mi querida A-1 aporrea su teclado al otro lado de la mesa, seria y con el ceño fruncido. Café caliente y nuestras teorías desbaratadas sobre el amor y sus contornos. La creación y la desidia. Parar el tiempo es entrar en un bucle sin aristas que se balancea suevemente, como la hamaca de M.

¿Demasiada laxitud para una hiperactiva militante? No, el piloto automático está encendido y atisba al cazador que se cuelga de los árboles escopeta en mano. “Ése maltrata a su mujer”, me cuentan. Hijo de.... Supongo que con los mirlos negros no será más compasivo. No sé qué hora es. M. trajina dentro de la casa. Todo está en orden. Ni rastro de las ratas.


DÍA-2. TOMA 1.

Mi querida Big-Bang:


Imagina tres mujeres en pelotas y envueltas en fango gris verdoso. ¿La fantasía sexual de un alfarero o un trío raeliano que de un momento a otro será abducido por su platillo volante?. La vida en bolas te acerca al paraíso. Bye bye celulitis, estrías y carnes en caída libre libre sepultadas por el barro. Somos Kate Moss, Angelina Jolie y Scarlett Johansson, por no escatimar. "Nena, más bien Lola Gaos, Rossy de Palma y Loles León", dirás. La cosa es que el barro provoca en nosotras una suerte de euforia aspiracional tal que anoto en mi libreta: "estudiar los efectos alucinógenos del huerto". Nos chutamos aguacate, fruta de la pasión, albahaca, hierbabuena o cebollino,y lo siguiente es que nos sobran las bragas. Evas torpes en un edén sin serpientes at the moment.

Anoto: "Ni rastro de Adán".

Francamente, chitina,me la suda el telediario. Lo más actual que recuerdo es el triunfo de Contador en el Tour, y allí se paró el tiempo. Después, un tren y una maleta con apenas tres prendas que repito. Si Coco Chanel levantara la cabeza le daría un síncope y me expulsaría del fashion mundo para siempre jamás. A la salamandra que trepa delante de mi vista le importa un carajo, me temo. A mí, ídem, eadem, ídem.

Las horas. La hora del baño en la balsa, la de la horchata con fartons, la del granizado con ron. Espero que estos cuernos al gin tonic me sean perdonados. M. y A-1 devanan a mi lado una sit-com de largo recorrido. Yo finjo que tengo cerebro bajo las mechas, pero me temo que es una papilla lechosa con tres o cuatro neuronas muertas flotando en la superficie. Un día más y habré perdido todas mis señas de identidad. Es lo que tiene la ausencia de vida interior y la sobredosis de melocotones.

martes, 27 de julio de 2010

TÍMIDOS ABSTENERSE

Mi querida Big-Bang:


Entre las catástrofes naturales no catalogadas del siglo XXI está llegar a un hotel bucólico, de esos que no admiten familias con niños, perros ni actividades sanas en bermudas y encontrarte el desembarco de 50 hombres y mujeres que asisten a un curso contra la timidez. Lo primero que constatas es que se han pasado al lado oscuro. Sí, dale al freaky de la oficina un motivo para salir de su agujero asocial y se convertirá en un sociópata peligroso. Un ser que grita y hace aspavientos, que se te acerca para pedirte un cigarrillo aunque no fume como ejercicio de ruptura del hielo con desconocidos, y que le toca el culo a su vecina de curso aprovechando la desinhibición circundante. ¿Por que la extroversión está tan sobrevalorada, dios mío?

Yo, que soy tímida agresiva sin medicar y visito el paraje con mi querido J., neurótico delirante (y militante), contamos hasta diez para no hacer un Puerto Hurraco. Norma número uno, alejar las tumbonas de la contaminación social, no sea que nos contagiemos y nos dé por hablar con desconocidos. "Cariño, tú sobre todo no los mires a los ojos o lo entenderán como una provocación y creerán que quieres socializar", me advierte J..

Así que cojo mi Martin Amis -otro tímido decidido a seguir siéndolo y a regodearse en su neura, su Jack Daniels y sus implantes dentales- y la emprendo con furia con las páginas de "Tren nocturno". Un hallazgo trepidante que los tímidos disfrutamos en soledad. Con esa mezcla perniciosa de admiración, envidia y deseo. La evidencia de que nunca alcanzaremos la gloria de bailar con las palabras alrededor de una trama tan potente que asfixia y te deja convencida de que ahí dentro nada sobra ni falta. También lo llaman talento.

Sí, ahí estábamos los dos con nuestras taras a raya gracias a la buena literatura cuando los cincuenta tímidos se echaron al agua de la piscina. Ruidosos como las hordas de Braveheart. Envalentonados. "Ay, qué fresquita está el agua, Vane...¿Verdad que se está de muerte?". Sí, el tímido a remojo recurre a los lugares comunes. Y cuando habla de cine dice cosas como "es un actor como la copa de un pino" y se queda tan ancho. Porque además está en un curso para dejar la timidez y sabe que su irritante simpleza será interpretada como un ejercicio de comunicación en circunstancias adversas -piscina, vecinos neuróticos, mosquitos, socorrista indolente-.

Noto que J. se va crispando por momentos. Lo noto pese a que es tímido y tiene el buen gusto de no contarme todo lo que se le pasa por la cabeza. Pero sus músculos se tensan, cambia de postura entre espasmos, como si le estuvieran aplicando la picana, y en un momento dado se empeña en leer su libro frances del revés. Sí, J. está a punto de dar una lección magistral a esos chungos sociales, y antes de que pueda impedírselo pega un salto y, con paso decidido, se planta frente a los cincuenta, levanta sus brazos al cielo y brama: "¡¡¡¡Pero qué tiene de malo ser tímido, hijos de puta!!!!"

sábado, 24 de julio de 2010

HAZME UN MARITÍM

Mi querida Big-Bang:


Te aviso de que tres horas de sueño no dan para grandes loopings argumentales. Pero si no eres brillante, al menos te queda el recurso de ser tramposa, por la misma regla de tres que la extravagancia suple a la elegancia. Verás, en el fondo me he pasado la vida sustituyendo una cosa por otra, en un ejercicio más propio de un trilero chungo que de una hija de familia numerosa tradicional (sin perro). Pero a la fuerza ahorcan, y eso lo aprendí de niña, con el sudor de mi frente.

Tú ibas al cajón de la ropa interior que compartías con tu hermana mayor dispuesta a ponerte el look definitivo y ella se te había adelantado por décimas de segundo. Así que no te quedaba otra que apañártelas con "la picora". O sea, esa camiseta con puntillas que te provocaba una urticaria del carajo y que -¡horreur!- tenía las bragas a conjunto. Lo más parecido a un cinturón de castidad diseñado por una hermandad de pulgas.

¿Que se acababa el pegamento? Se hacía engrudo. una pasta densa a base de harina, como la de los calamares de la Plaza Mayor, y a correr. ¿Que te quedabas sin viaje a Canarias por catear las matemáticas? Pues a pulverizar todos los récords de bicicleta por aquella urbanización con cuestas modelo Tourmalet y de postre largas siestas al sol como una Gunilla de secano, mientras por teléfono los desaprensivos de tus hermanos te relataban las excelencias del buffet libre del hotel Maritím. Un nombre que odié con saña y convertí más tarde en coletilla tiñosa con mis Chukis: "Como no recojáis los Bakoogans me voy sola a hacerme un Maritím". Mano de santo.

Con el paso de los años vi que los listos eran el plan B de la inteligencia. Un engrudo social sobrado de talento y eficiencia. Y que si no habías nacido rubia por circunstancias crueles del destino genético, siempre te quedaría el tinte exprés. Comprendí que el "Súper Pop" a los 16 era la lógica alternativa a El Quijote, y que siendo tan estrecha las ligeras de la pandilla te levantarían el novio-10 a poco tardar. Así que mejor juntarte con el amigo 8,5. Sin tensión sexual, sí, pero con una disposición a bailar contigo los hits de Camilo Sexto y Rafaella Carrá que para qué.

¿Que por qué si me adapto tan bien al real life de los segundos platos estoy tirada en tu diván? Pues porque esto se acabó. Quiero un plan A en mi vida. Hacerme un Maritím, para entendernos. Con un menú gourmet largo y estrecho, un billete en primera al paraíso y un palco de ópera con el amor de mi vida a estribor. Y la camisetas que pican, para los guiris que se zampan harina sin calamar en bocadillo.

viernes, 23 de julio de 2010

DILETANCIA

Mi querida Big-Bang:


"A esta edad ni se cambia ni se mejora. Sólo se engorda".Me lo recuerda mi querida A-1 desde el naranjal, en un intento de parafrasear a su admirado Juan Villoro. Después me explica que he hecho muy bien dejando de trazar extrañas piruetas al borde de la piscina y a continuación me detalla la logística que me llevará al huerto. Todo muerta de risa, porque la jodía está de vacaciones y le mola que la esclava siga con los grilletes y con ese tono de piel azul verdoso que nos deja un año entero de dilemas, discursos mal armados y cavilaciones.

Como engordar, ni muerta, voy a ver qué tres o cuatro muebles puedo mover para dar por saco al Villoro. Los intelectuales es lo que tienen. Acuñan una sentencia chunga y se echan a dormir, que luego ya vendrá la posteridad en forma de amiga vaga con ricitos de oro para erigirlos en los altares del genio. Sí, yo también quiero ser abducida por la diletancia de un verano sin proyectos, pero aún me queda un día para piciarla con jornada de 8 a 15h. ¿Si me hago un de 9 a 16h admitirá el Villoro pulpo como animal de compañía y podré chulearme de haber cambiado de volumen sin subir de talla?

No cuela, vale. Pues lo mismo cambio mi canción de arranque y en lugar de Van Morrison la emprendo con "uno de esos gitanos que te gustan", como dice mi padre. Que lo mismo le da un Pitingo que un Pescadilla. "Total, todos madrugan poco". Y ya puestos a introducir cambios otra posibilidad sería dejarme crecer una media melena, bajarme de los tacones for ever o dejar de comer regaliz rojo como un mono compulsivo cuando me asaltan la duda, la desidia o el desaliento.

No pienso hacer tantos esfuerzos, querida A-1. Estoy practicando el arte del descontrol controlado y si me haces pensar me estropeas las mechas.Ya soy crisálida, me quedan tres brazadas y estaré allí, recogiendo calabacines a tu vera o inventando juegos de palabras para engrasar el ingenio. Me cuentas por sms: "No ha salido este proyecto. Nuevo invierno sola y a la intemperie" Te respondo:"No estarás sola, me tienes a mí para pelearnos con el vértigo". Justo antes de desconectarte del mundanal ruido me escribes: "Te quiero, amiga". No, a estas edades no cambiamos, pero hay mensajes que te engordan y te redondean. Y eso es un poco cambiar. Villoro, no eres tan listo.

jueves, 22 de julio de 2010

MELASUDISMO

Mi querida Big-Bang:


Síndrome prevacacional. Consiste en que te quieres ir pero tu cuerpo anda varado en el chorro del aire acondicionado de la oficina. Has hecho una lista de urgencias para que por una vez el contenido de tu maleta no sea absurdo y no te dé por llevarte un petit robe noir al huerto, pero tu melasudismo ("hoy me la suda, mañana lo mismo") te impide echarle un vistazo para ir tachando objetivos cumplidos. No, las listas se hicieron para las mujeres desesperadas como Bree, y tú no eres esa pelirroja recauchutada de frente y pómulos. A ti los músculos se te mueven y se te despendolan como un botafumeiro de pliegues labrados en un año de pico, pala y sérum del caro, carísimo.

Yo quería ser contemplativa y pasearme bucólica entre naranjos con mi querida A-1, que no hace más que enviarme por teléfono fotos del campo que nos espera. Y con cada una que recibo me entra un sofoco valenciano tal que Blasco Ibáñez me haría la ola. Quiero estar allí, querida A., pero el azar -que se parece a las flores del naranjo- me quiere aquí varada con otras urgencias excitantes. Es lo que tiene el melasudismo, un punto de pose que siempre deja hueco a la ansiedad. Esa vieja conocida.

Yo me había propuesto aplicar esta semana mi vida la teoría del convento (para lo que me queda, me cago dentro, con perdón) y ahora resulta que me cae una misión imposible que la Tom Cruise sin cienciología que llevo dentro no puede rechazar. "Jefa, que después de dos años de dar la turra me ha dicho que sí y que ya", le dije ayer bloqueando la puerta del baño. Y ella, que es muy zorrita, por quitarle años, se lavó las manos despacio y, mirando a través del espejo, me soltó. "¿Y quién lo va a hacer?", con unos puntos suspensivos que conectaban directamente con mi maleta. Y yo: "puesssssss, lo mismo esto es cosa mía, pero claro, yo me estaba yendo al huerto y tenía que hacer listas este fin de semana, que ya sabes cómo me lío..." Y ella: "Eso se lo dicen a las mozas que quieren un revolcón". Y yo: "Vale, lo hago pero no lo escribo hasta no haberme dado cinco baños en la playa con Sangonereta". Tú misma.

Melasudismo: necesidad perentoria de clonarse y ser una abúlica desaprensiva y un latiguillo con misión. O sea, que lo quiero todo y lo quiero ya, pero en el fondo me quedaría aquí, con mi chorro de aire, unos besos a tornillo y mi suelo removido, tachando en rojo los días en un calendario de casillas gigantes a 40º. Me quema, me quema todo. La urgencia, la ansiedad, la sinrazón. Definitivamente, el petit robe noir se viene conmigo al huerto. Coco Chanel estaría tan orgullosa!

miércoles, 21 de julio de 2010

SUBCONTRATAR O MORIR

Mi querdida Big-Bang:


Mi amigo J. se jazta de externalizar todo aquello que los demás hacen mejor que él. "Habiendo profesionales, ¿por qué yo?". Subcontratar o morir. Mi amigo J. es un hombre de números que entiende mejor la vida si la puede reducir a una ecuación, a una integral, a un balance de resultados, a una estadística... Aunque puede llorar en el cine sin sacudidas cuando una película le roza el alma. Mi amigo J. es un tipo muy listo que organiza a sus subrogados como la Preysler a sus mayordomos. Da órdenes con voz suave y perfumada y se pierde en moto dejándote con la incógnita de si también externalizará su corazón.

Me pregunto cuántas cosas delegaría en profesionales si pudiera. Sí, tú eras una presunta profesional de las mentes perturbadas, pero me has salido amateur y ahora no tengo en quién subrogar mi precario equilibrio salvo en mis zapatos o en el gin-tonic de la perdición. Sírvase venir un experto en calamidades, otro en desasosiegos y un tercero en certezas mal remendadas. Si no es mucho pedir, claro, podría aumentar la nómina de mis empleados con un desfibrilador de sensaciones, una mucama que limpie las esquinas ponzoñosas de mi cuerpo y un ángel que me bese en la frente justo antes de batir al insomnio cada noche.

En realidad los sesudos próceres de la London School of Economics no han caído en que la clave de la salida de la crisis está en externalizar, como hace J. Somos tan soberbios que tendemos a creer que mejor que nadie, nosotros. Pero siempre hay otro que besa mejor que tú, que baila sin deshilacharse, que pela impecable los caparazones leves de las gambas y que en el karaoke no le suplican que suelte el micrófono y deje que otra más tetuda y explosiva cante el "Como una ola", tu hit parade sobre las tablas.

Pongamos pues en manos expertas nuestras indecisiones, la tensión sexual no resuelta, los dimes y diretes, el orden y el desconcierto y las penas sin diccionario. Hagamos que un tercero se disculpe o pegue voces en el metro, haga tres largos a espalda en tu piscina, discuta sobre Hegel en tertulia y te ponga las chanclas en la orilla del mar justo cuando te salgas.

Subrogarse o morir, este es mi pensamiento. Pero como me consta que está defectuoso voy a ver si encuentro un profesional de la cosa que traduzca mis impulsos desatados a una frase bien dicha, a un discurso si acaso...

martes, 20 de julio de 2010

DUDA Y AZAR

Mi querida Big-Bang:


Supón que juegas a la oca y caes una y otra vez en la casilla chunga ésa que te condena a volver al punto de partida. Sí, tú ibas muy chulita avanzando por el tablero, "y tiro porque me toca", entre bicharracos voladores, con ese ansia mal disimulada de ganar al menos a una cosa en tu vida, y cuando estabas a punto de coronar la cima, los dados malditos te obligan a volver al campamento base, replantear la estrategia, comprobar si hay provisiones para un nuevo ataque a la cumbre y ver cómo hasta el más lerdo te da una pasada por los flancos que te deja tiritando.

¿Perder es una forma de ganar? Quiero decir que lo mismo en tu jugada estabas tirando los dados con una inclinación de muñeca equivocada y toca corregir el tiro. O puede que que el ángulo del codo hubiera que reprogramarlo. O que quedarse eternamente en el principio sea una señal. Una prueba de humildad. El descanso forzado. La ley y la trampa.

Veamos si el azar es sólo Paul Auster en un día de alta inspiración. ¿Existen las casualidades cuando uno mira el reloj cada mañana y siempre marca la misma hora? ¿Es casual cruzarse con un gnomo en el jardín cuando no tienes jardín? ¿Cuántas caras tienen las verdades absolutas que han cimentado tu equilibrio de cartón piedra 365 días? ¿Y si tus certezas se fueran a tomar por saco un rato cada año bisiesto?

Te confieso que sólo alcanzo la ataraxia con la pastillaca ésa que me venden sin receta. No saben lo que hacen. Me pica, me pica todo. Hace ya un tiempo que la piel me manda señales y lo único que se me ocurre en embadurnarme de cremas con urea. Qué asco. Al menos deberían llamarlo de otro modo, no recordarte que alguien se ha meado para cerrar en falso tus cicatrices de diseño. Puaj!

¿Que si tengo un mal día? Noooooo! Es sólo que el suelo se ha movido y que en el techo había goteras, polvo bajo los sofás y la gran verdad era de atrezzo. Y es verano y los albañiles tienen una caraja que lo mismo pasan de acudir al grito de guerra de una peliteñida apuntalada a la remanguillé. ¿Y si tiro la llave dentro y me piro a un hotel con Spa y camareros macizos? ¿Y si me encierro en una habitación con la tele a tope y una baraja de póker? ¿Y si vuelvo a la casa de empeños a recuperar el corazón que dejé envuelto en un trapo blanco?

A ver si te enteras de una vez, chatilla. Ahora que la paciente respondía al tratamiento llega House y le suelta el gotero. Sírvete de enviarme un pack contra el olvido y dile a mi querido Calleja que se venga a amenizarme la condena al campamento base. Y las ocas ya pueden espabilar, que tengo una escopeta de balines y ningún argumento sólido para no liarme a tiros si me harto de quedarme en la casilla de la duda.

domingo, 18 de julio de 2010

YOGUR GRIEGO

Mi querida Big-Bang:


Chútate una peli desazonante, seguida de un mojito más tosta de foie a la plancha bajo el chorro despiadado del aire acondicionado y te dará un chungo del carajo. Eso me pasa por ver cine de director griego, por aquello de la catarsis, la mayeútica y todas esas tontás que he ido atesorando en mi afán de hacerme con un barniz de cultura de los clásicos por si un Theodorakis pintón se cruza en mi camino. ¡Con lo fácil que sería meterme tres yogures densos con etiquetas del Partenón al coleto o bailar un sirtaki los segundos jueves de mes! O, en su defecto, plantarme un caftán a lo Demis Roussos, revisitar el ocaso de los dioses sin guía y sin vocación o abonarme al riesgo-país para escándalo de la Europa first class.

Sí, esto es la cruel penitencia por no haber pasado del "toi, tai, ta" en el BUP. Nena, tú a tus trapillos y a tus fruslerías, qué necesidad tienes de que te cuenten historias de terror con la de dramas real life que tienes a poco que levantes las tapas de tres o cuatro alcantarillas.

Pero claro, como en el fondo soy una cultureta aspiracional me fui con mi A-2 a ver "Canino" y aún estoy digiriendo ese hueso. Ese espectáculo asfixiante de la perversión doméstica extrema del que no salí ladrando por los pelos. ¿Cómo se recupera una frívola de semejante pico de heroína con violencia, tabúes despelotados y un retorcimiento tal que me ha contracturado hasta las mechas? Difícil, sobre todo si te queda el runrún de que no has pillado todo el mensaje subliminal del Yurgunatis ése, o comoquiera que se llame el perpetrador de una historia que sigo regurgitando horas después.

Menos mal que siempre nos quedarán los críticos para abrirnos las mentes a las obtusas serie A. Y claro, me quedo mucho más tranquila al saber que la peli hablaba del mito de la Caverna de Platón. Ahora sólo me queda desempolvar los apuntes de COU, liarme con un demiurgo y volver a mirar la magistral interpretación de mi Chuki menor en La Iliada escolar. Un papelón, si no fuera porque a la pobre no se la distingue bajo el casco, así que cuando hago pases privados para la familia hemos acordado decir que la chitina estaba perdida por el desfiladero de las Termópilas, y a otra cosa.

Dicho lo cual, voy a ver si me preparo un purgante de boldo y me abono al Disney Channel para siempre jamás. Lo mío son las princesas lánguidas, los malos latinos y las sirenitas con coreografías molonas y exportables a las pistas de baile que quemo los sábados night.

¿Que si me gustó "Canino"? Sí, te lo juro por Platón.

sábado, 17 de julio de 2010

FILETES Y NÍSCALOS

Mi querida Big-Bang:


Y entonces te das cuenta de que últimamente te despides demasiado. Que la imagen del coche que arranca con las maletas de las Chukis te araña un poco bajo la epidermis, en un punto indeterminado que no es pena, es un miedo irracional y levísimo a no verlas más. Absurdo, tú no eres temerosa de nada que no sean los idiotas, los total looks o la tercera entrega de "El Exhorcista", que encima ni siquiera has visto. Pero un coche que se pierde en el asfalto con parte de tu corazón metido dentro es too much incluso para una loca llena de planes de soltería salvaje y despreocupada.

A ver como lo hacemos. Adiós no es hasta luego, así que cambiemos el lenguaje y digamos "os veo en un rato" o "¿qué os apetece cenar esta noche, chitinas?". Y entonces puedes ir al mercado y elegir los filetes favoritos de una y los níscalos que en realidad son nísperos de la otra. Y luego helados sorpresa y un gran aperitivo "¿con refresco y todo, mami?". La rutina se compone de trozos de casi nada hilvanados con un hilo invisible que sólo se percibe cuando se rompe. Entonces caen las cuentas al suelo, corres a ver unas fotos, pides cita para masaje más pedicura y te chutas dos películas en una tarde-noche sin prisa por volver a casa.

Pero de qué estamos hablando. Esto iba de madres sin nostalgia que se olvidan dos semanas de cómo se ponía la lavadora o de dar el jarabe de la tos justo después de la cena. O sea, de hacer cortes de manga a los libros de instrucciones, meterse el deseo en vena y dar alas al capricho universal. Si hoy es sábado, esto es una verbena y Sin Documentos, de mis Rodríguez, un grito de guerra.

Adiós es un ritual de muerte. Qué bueno que viniste es la gloria, el desatino. La casa ordenada, por un día. Los libros esperando, el rimmel de Chanel por estrenar. Y esas ganas de vaciar los cajones para tirarlo casi todo...Nena, esta saudade es fatal para tu cutis. Se acabó. Corro a perpetrar tres o cuatro acciones absurdas y legales, a ver si se me quita el hormigueo del estómago y dejo de ver coches negros que se tragan el mapa demasiado rápido. Demasiadas veces.

viernes, 16 de julio de 2010

CENSURA Y PREJUCIO

Mi querida Big-Bang:



El día menos pensado cometo un asesinato en primer grado con Mr.Rubidio. Tener a la censura pegada a mis talones está haciendo que me salten los plomos a casa paso. Sí, me juzga, matiza lo que digo, me pide explicaciones del making off y encima pretende que yo sola me fustigue, en aplicación de no sé qué rama chunga de la pedagogía moderna. Después, como el que no quiere la cosa, se acerca ronroneando para que le haga caricias por el lomo en reconocimiento de sus esfuerzos por meterme en vereda. No te jode. (Sí, ya sé que las Elisas en proceso de pigmalionización no deberíamos sacar la furia vulgaris a pasear, pero estoy hasta el moño de pronunciar vocalizando "the rain in Spain remains in the plain" cuando en realidad lo que me pide el cuerpo es un esplendoroso "mueve tu cochino culo").

"Juzgar y se os juzgará", imagino que estarás diciendo con esa expresión aséptica de psicota de serie B. Tienes razón, pero a mí lo de la judicatura me viene de serie genética. Es como haber nacido del cruce de un vigilante de Manthaussen con un picoleto valenciano, verbigracia. Y en mi pecado tengo mi penitencia. Rubidio, sin embargo, ha desarrollado lo suyo con vocación y sin talento. Por puro vicio. A falta de objetivos en la vida y aunque es abúlico y pobre de espíritu, el tronco se entretiene vigilando mis movimientos con nocturnidad y ciertas gotas de sadismo. Luego vienen los reproches y los desmanes. No sabe que a mí me castigas y me sale una vena de rebelde con causa que ríete del lánguido aquel que tiraba piedras contra la fachada.

Por concretar, que corre el contador, mi censor asegura que soy una irreverente, una picaflor, una provocadora tardoreflexiva, una advenediza y una hortera de bolera. Así, del tirón. Y que encima le doy a las drogas duras que me dejan ataráxica perdida y sin más orientación vital que la desorientación total. Sí, muy bien, ¿y qué? Creo que hay taras mucho peores all over the world. ¿Qué te diga cuáles? Tener a Armani como diseñador fetén, leer a escritores suecos de nueva hornada por fardar, provocar a las masas con dilemas exhibicionistas del tipo "¿chistorra o nouvelle cuisine?", llevar triquini si pesas más de 50 kilos, escuchar a Bumbury o pintarte sólo las uñas que asoman por la sandalia. Párame cuando te des por satisfecha, mona.

Como es viernes y tengo barra libre para el desmán y la furia, voy a esmerarme en dar un recital de incorrección política tal que fijo que salgo en España Directo. Avisa a Mr Rubidio de que hoy no debería salir a riesgo de que el eclipse le achicharre la calva, y retírate a tus cuarteles de invierno, no sea que te caiga algo de rondón y la liemos parda. Toca desmán porque sí. Y ya mañana, si eso, practicamos la correcta dicción de cada palabrota para que el tipejillo ése me deje tranquila de una ---- vez.

jueves, 15 de julio de 2010

QUE LA NIEBLA TE ACOMPAÑE

Mi querida Big-Bang:


Llevo toda la noche soñando con la bruma de Turner. Ser un barco envuelto en vahos que apenas avanza por el mar negro y picado, enredado en una textura que parece un milagro que haya salido de un pincel impregnado en óleo. Que el tipo fuera un copión hasta que se encontró con su esencia vaporosa no viene al caso, pero sí. La moraleja es que te puedes pasar la vida copiando genios hasta que un día pida paso el tuyo, te posea y entres en un rapto creativo e inquietante que es el pasaporte hacia la gloria.

O igual eso no pasa nunca -desde luego-y hay que asumir que sin genio trascenderás por hazañas épicas como la risa floja que te daba cuando entraba un tonto en el vagón del metro,
las carreras por el asfalto subida tus tacones de Lady Gaga o los chascarrillos que acuñaste como colofón desengrasante a un discurso plano y brumoso como un Turner.

Situación: salones de El Prado. El amor que fue y ella pasean entre los óleos, como tantas veces. Hay que tener mucha intimidad o mucha indiferencia para contemplar un cuadro junto a alguien. A ella le gustaba comentar uno o dos detalles, a él convertirlos en un discurso breve, explicativo, mucho más intelectualizado. Impulso y reflexión caminan juntos entre los barcos y sus nieblas. "He visto muchos cuadros este año, en silencio". Qué bueno que viniste y que el rencor se ha disuelto, y que el cariño sigue ahí, liofilizado y listo para servir.

Dirás que siga en el diván un rato, que este relato no acaba aquí, que quieres detalles. Suplícame que te cuente la prórroga del partido y trata de comprarme con un vuelo al paraíso en high class, como las chicas (por ser misericordiosa) del último Sexo en Nueva York. Una muestra de la decadencia mal llevada envuelta en dior y Loubutin. No, a estas cuarentonas resabiadas la bruma se las ha tragado y no son sino la huella de lo que fueron. No, no terminarán en un museo, pero que les quiten lo bailao, supongo.

Y tú, Turner, tronco, gracias por ese espectáculo imperecedero de barcos y aguas agitadas. Ha sido un placer despertar mareada por tu vaivén misterioso. La próxima vez avisa y me enjareto tres Biodraminas antes de tirarme al mar y a tu genio...

miércoles, 14 de julio de 2010

DUTY FREE

Mi querida Big-Bang:


Desde que respeto a rajatabla los límites de velocidad los conductores me detestan. Sí, se forman unas colas detrás de mí que parezco Belén Esteban en Benidorm, y en cuanto llega la raya discontinua me adelantan con saña y me hacen la peineta por la ventanilla entre fuertes aspavientos. No, te aseguro que no lo hago por sentirme perseguida, aunque te reconozco que mola ver por el retrovisor las caras de esos machotes al volante impotentes por no poder pisarle a fondo por culpa de una peliteñida miope con el disco de Led Zeppelin a tope y el rimmel corrido.

Un día descubres que seguir las normas no está tan mal. Ese día cruzas en verde. tomas sacarina en el café, repasas tu depilación, pagas las multas acumuladas y te echas crema con protección 50 antes de salir de casa. Sí, estás siendo buena, y para prolongar tu victoria pírrica llamas a tu madre por teléfono, cedes el asiento a las viejecitas y respetas el turno de palabra en las reuniones.

¡Noooooooo! esa no soy yo. Que no cunda el pánico. Si me quitan las taras, tendré que tirarme a tu diván por crisis de identidad, y esto ya no va a haber VISA que lo levante.

Tenías razón. Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes, querida Mae. Ser mala es mucho más sexy, más glamouroso, más siglo XXI... A mí la estética ONG siempre me dio cien patadas, verás, y a veces mezclo a posta las basuras orgánica e inorgánica, así que en Greenpeace tampoco me admitirían por contaminar los contenedores donde comen las cucarachas. Jamás llevo los zapatos a juego con el bolso, y en ocasiones me zampo un kit de Toblerone tamaño duty free que tiembla el misterio.

Cuando me aburro leo las palabras de los carteles al revés y les pongo música, en verano tiro un colchón en medio del salón y me hago la zíngara, una vez leí un libro de Isabel Allende (los mares) y tengo cierta debilidad por Sergio Dalma que debería hacerme mirar. Huyo de los tipos desequilibrados, no colecciono nada que no sean tacones o cremas y de cuando en cuando desempolvo viejas cartas de amor y lloro como una loca hasta que se me cuartea el cutis, y entonces me unto una mascarilla de pepino y a correr.

Sí, las imperfectas es lo que tenemos. Una legión de taras con las que desayunar cada mañana, justo antes de echarnos a la calle y cruzar en rojo con plataformas de 15 cm. Y lo llamas estar viva. Anotas: "No sé que pensaría Led Zeppelin de todo esto". Por si acaso, voy a subirme a su escalera a ver cómo viven las perfectas en el cielo. El infierno es duty free y, por el momento, puede esperar.

martes, 13 de julio de 2010

BESOS Y BESOS

Mi querida Big-Bang:


Me he propuesto conseguir un beso a lo Casillas. Un beso estilo "cállate, tonta", y no pienso escatimar esfuerzos. Debo confesar, como la Lomana, que a mí el tipo me parecía pelín poligonero, pero si el polígono ofrece además de almacenes chinos y tipejillos en chándal sacudidas hormonales de ese calibre, allá que voy con mis ínfulas de capitalina chunga.

Sí, hemos perdido el beso mordaza, ese tan cinematográfico que dejaba a las Lauren Bacall sin palabras y sin respiración. Humphrey lo bordaba, pero el maestro siempre fue Clark Gable. Anda que no habrá silenciado veces a la indómita de Scarlett! El hombre del "francamente, querida...", repartía con idéntico arte desdén y besos, y una siempre se quedaba quieta tratando de dilucidar si era improcedente sentir esa atracción fatal por un chuleta sureño con bigotillo.

Luego vendrían los besos de real life y su catalogación. El beso "sí es no es" que te daban escorado en la boca, pero sin concretar. El primer beso con lengua, y con naúsea, del que ya he hablado porque fue en el cine y por sorpresa. El beso torniquete, el beso Lego, que venía por piezas, el beso complaciente, el semibeso, el beso disuasorio, el húmedo, el casquivano, el porquetúlovales...así iba coleccionando besos como el que colecciona cajas chinas, siempre con la certeza de que este álbum nunca tendría fin.

Hoy en mi álbum está el beso Casillas, nuevecito, deslumbrante, y si hay que estar tan buena como su novia para recibirlo claudico de antemano. Total, a las mortales siempre nos quedarán los besos robados, que también molan, los besos teledirigidos que últimamente me rondan, y los besos liofilizados, que en tiempos de escasez se sacan del sobre y se revuelven con el gin-tonic.

Arranquemos el martes con una proclama que vale por siete: besad, besad, malditos!

domingo, 11 de julio de 2010

NO RESPIRES

Mi querida Big-Bang:


Nos han engañado. La operación biquini es en realidad una intervención a vida o muerte que consiste en rebanar con bisturí y sin anestesia todo el sobrante de lorzas acumuladas durante el invierno. Sí, los cuerpos cambian y Arquímedes tenía razón. Tú te metes en la bañera rebosante y el agua que desalojas es directamente proporcional a los platos de foie con reducción de Pedro Ximénez que te has apretado de septiembre a junio. Pura matemática.

No, no lo digo por mí, que no engordo de pura malicia. Pero sí redistribuyo la riqueza corpórea, que para algo me he empapado a los próceres del libre mercado. Mi humanidad campa libremente según las siniestras leyes de la oferta y la demanda, esas que han provocado el crack de la economía mundial y provocarán el crack de mi club de fans, sólidamente construido a base de engaños y fajas reductoras.

Lo que tiene la operación biquini es que una vez que te desinhibes te da un fuerte ataque de melasudismo y lo enseñas todo sin pudor. "Que lo vean los cristianos", piensas en un arranque de chulería, sin sospechar que lo mismo prefieren volver al circo romano y huír delante de las fieras que enfrentarse a tu visión en deshabillé. ¿Acomplejada yo? Rien de rien!

Como creo que hay que compartir las experiencias dramáticas, ahí van una serie de consejos sabios para mujeres a punto de enfrentarse con la lycra y el after sun:

1. Meter tripa no es un engaño, es un estilo de vida. Hágase tres veces al día hasta que se te corte la respiración. La tensión os sienta tan bien...

2.En la playa, siéntate siempre al lado de una gorda con la piel rosa de insolación. Hay que ser muy masoquista para plantar la toalla junto a una teutona de ésas de piel dorada, piernas de gacela y tetas sin gravedad.

3.Elige mejor la postura de cúbito supino o boca abajo. El plano más patético es sentada, porque la tripa se repliega y exhibe en 3-D todo su esplendor. Si ligas y estás boca abajo, no te levantes ja te maten. Estira el cuello y sonríe con esa ligereza que tienen las macizas acostumbradas a la presencia del macho en celo 24h al día.

4.No juegues a las palas, ese invento infernal que desafía la estabilidad de las grasas propulsándolas en un centrifugado salvaje. Mejor, gimnasia sueca a la orilla y sin grandes esfuerzos abdominales.

5. Ten a mano una revista o, mucho mejor, un periódico británico de formato sábana por si en algún momento tienes que taparte. George Clooney podría estar en la misma playa que tú, piénsalo siempre, y no se ofrecerá a extenderte en bronceador si considera que sus manos van a hundirse cuatro centímetros de lo que se viene llamando el mondonguillo.

Estos cinco mandamientos se resumen en uno, como las leyes de Moisés: el burka playero es tendencia, no condena, y Alá te hará un hueco en su reino si te cubres de arriba abajo y rezas con la vista hacia la Meca, jurando que nunca, nunca más, pedirás postre en las comidas ni te pondrás ciega de chocolate cada vez que te rompen el corazón.

Y sin más que aportar, procedo a embutirme en mi tanga de leopardo rosa. Tres, dos, uno...Ya no respiro.

sábado, 10 de julio de 2010

EL VAGÓN DE NUNCA JAMÁS

Mi querida Big-Bang:


Dame un niño gritón en un tren y unos padres huevones y me convertiré en la madrastra de Blancanieves. Odio, odio, odio a la infancia porculera. Cuando yo tenía bebés, allende los tiempos, solía amordazarlos y drogarlos convenientemente en los viajes, bodas, bautizos y comuniones. Dar la nota yo tiene un pase, pero mis chukis ni de coña. Habiendo anestésicos como el de Michael Jackson disponibles, ¿qué necesidad tiene uno de escuchar gritos agudos en sensuround?

Situación: happy family en el vagón 8, en adelante "el vagón de nunca jamás". Padre pijo, madre repija y prole vestida igual, como los niños de "Sonrisas y lágrimas". Una amalgama de Burberry, Polo Ralph Lauren y Tous en tonos pastel. De traca. Sobre la mesita, el Telva ella, La Razón, él. Y a un lado, como parte del atrezzo, la canguro sudamericana, sabedora de no encajar en la foto y deseosa de perpetrar un Puerto Hurraco con los chungos de sus señoritos.

Yo, que me las prometía felices con una siesta, iba entrando en soporcillo con el Cuore en las manos cuando de repente empezó todo. La bebé, más propia de "La semilla del diablo" que de los Von Trupp, empezó a desgañitarse en La mayor, y yo pegué un respingo en mi butaca preferente. Sí, aquel bicho rubio odiaba a sus padres y al sistema que la condenaba a ir vestida a conjunto para el resto de su vidas. "Te entiendo, tronka", pensé, contando despacito como me has recomendado que haga cuando me embarga la ira.

La pobre empleada de hogar (a la que esos padres se referían como "la chica", porque es sabido que el servicio no tiene nombre), intentaba sin éxito aplacar al bicho. La madre se mesaba las mechas fingiendo que la cosa no iba con ella y el padre -bermudas beige, polo azul clarito y naúticos estilo rey Juan Carlos- pasaba las páginas de su periódico con cierto nerviosismo. No, esta familia de pro no iba a descomponerse por unos alaridos de nada, pero el resto del pasaje estábamos entrando en brote psicótico y a las películas de trenes y psicópatas me remito.

Todo esto te lo cuento para que entiendas que no me quedó otra que irme a un lugar seguro. El vagón bar. Ese refugio sagrado de los colgados donde nadie te mira cuando pides un espirituoso, y otro y otro más, mirando fijamente al olivar que devora el tren a 300 km/h. Con la ventaja de que los traspiés parecen fruto del vaivén, no de la cogorza. Así que ahí estaba yo, la madrastra, pensando un exterminio de menores rubios cual Herodes, cuando a otro borracho le dio por entablar conversación conmigo. Diez minutos más tarde habíamos perpetrado el crimen perfecto, brindado por Agatha Christie y por Patricia Highsmith e intercambiado teléfonos.

Tengo un plan: proponer a RENFE la creación de vagones temáticos. Uno para familias insoportables con niños repipis y otro para lobos solitarios alcohólicos que leen el Cuore y echan cabezaditas. ¿A que mola?

viernes, 9 de julio de 2010

UNICORNIOS

Mi querida Big-Bang:



Mi chuky pequeña me avisa que la playa está "llena de cuernos de unicornio, mami, cuando vengas yo te llevo y los cogemos todos, todos". La verdad es que no había pensado enfrentarme a animales mitológicos con la trabajera que llevan los de real life, pero le digo que sí, cariño, iremos a por ellos y los meteremos en un cubo con los renacuajos, los cangrejos, tu insolación y todos los hallazgos que recojan tu mirada de asombro y tu afán depredador.

Me gusta pensar que el mundo paralelo de un ser de siete años es el de verdad. Que las algas con los pelos de una sirena chunga que sedujo al capitán Nemo
y que esta vez la arena que se te clave en el culo haciendo castillos forma parte de un tesoro que olvidaron los piratas en su borrachera de ron. Respondo a mi chukina: "por aquí algún minotauro me ha dado un revolcón, pero no temas. Son cobardes y a la que te descuidas se baten en retirada. Prepara la red naranja, chitina, que cuando baje la marea vamos a montar un aquelarre de bichos que el arca de Noé va a parecer un juego tonto de Playmobil".

Hay bandera roja, a ratos, la mar está picada y no piensas retirarte de la orilla. Anoche cena con amigas del alma en un bar como el de Grease. No, aún nadie se ha teñido el pelo de rosa, pero todo se andará. Confidencias y aros de cebolla, sírvanse. Y el relato de siete días que cambiaron tu frágil mundo y tu mirada. Vuelvo a intentarlo con la cerveza, directamente a morro, y vuelvo a sentir una naúsea amarga. "Tú no te lames las heridas, querida, les echas un puñado de sal gorda y las pones al sol de mediodía, para que en horas se amojamen y dejen de dar por saco". ¿Y eso es malo?

Comer hamburguesas con la música a tope es un infierno. Salir pitando en cuanto John Travolta nos trae la cuenta, una urgencia necesaria. Madrid reverbera, tu estómago reverbera y las hormonas te avisan de que esto va a ser un triple looping sin red. Pero mola tener amigas que te acompañan en el bucle, que lo llevan haciendo veinte años, no, aún más. Y que cuando esto pare y eches la pota te tenderán una toalla fresca con limón y risas.

Repaso la lista de los bichos que pienso exterminar: un par de cíclopes zumbones, tres basiliscos porculeros, una estinfálida ñoña, media docena de chupacabras voraces y un coro de arpías pasado de decibelios. Definitivamente me quedo con el ave Fénix y anoto:"comprar un buen arpón para abatir a los unicornios de la playa". Sea.

jueves, 8 de julio de 2010

GOLES Y ORGÍA

Mi querida Big-Bang:


¿Qué pensarías de una velada de fútbol que termina con seis personas en la misma cama? Sí, del gol a la orgía hay un paso, y a eso se debe referir la manida "furia española". La cosa es que mi amiga A-1 nos convocó a sus hordas a la hora del ardor guerrero. Y quince minutos después de que el árbitro pitara el comienzo estaba yo sola frente a la tele, ella en la cocina frente al guacamole y su amigo P.echándose una siestecita en la cama, frente a Morfeo. Así no hay quien sea forofa.

¿Solución? A.Irme al bar a gritar en coro o B. asistir al espectáculo paralelo de la perrita de A-1 refrotándose contra un cojín en un frenesí de celo que no había forma de soslayar. La pobre necesitaba un varón con la misma urgencia que yo necesitaba un vino, y otro y otro más para caldear solita el desambiente. Menos mal que fueron llegando los demás, igual de desmotivados con la roja y la pradera verde, pero con muchas ganas de charleta insustancial, mi favorita.

-¿No creeis que sería muy solidario publicar una lista de ex parejas con nombre y apellido y sus taras, de modo que la siguiente que lo pille sepa a qué atenerse, una especie de ONG del desamor encadenado?, pregunté con tonillo de estar descubriendo un chorro de petróleo en el desierto de Almería.

Sí, mis forofos amigos aplaudieron la moción, sin duda para desconectarse un poco más del partido. Y tras un brainstorming propio de la TIA (sí, la CIA de Mortadelo y Filemón), arrancamos una lista que en breve nos quitarán de las manos:

Título: CON LA MISMA PIEDRA, NO!!!

1.Fulanito (omitamos de momento los datos): Va en chándal por la casa y se rasca todo el cuerpo como un perro pulgoso. Cuando bosteza, no se tapa la boca (y necesita con urgencia tres empastes).

2.Menganito. Es un intenso de cojones. Se empeña en explicarte las películas que veis juntos, las exposiciones que recorréis juntos y a qué sabe la carne del filete que te estás comiendo.

3.Míster Cosme. Tiene más cremas que yo en el armario del baño. No hay más que comentar.

4.Chitanita (si, aunque la representación masculina de ayer eran gays, hicimos un esfuerzo por la paridad en honor a la ministra Bibiana, esa prócer de la igualdad sin talento). "Siempre termina todas tus frases y jamás lleva a conjunto la bragüela y el suti".

5.Perenganito. Responde con monosílabos y piensa que las letras de las canciones de Chayanne son pura filosofía. Para dormir usa un aparato tipo escafandra por lo de su apnea.

6.Mari Chuchi. Su armario está ordenado por colores, en riguroso orden de fríos a cálidos. No se le mueve un pelo durante el sexo y finge orgasmos con más talento de Sally, la de Harry.

7.Chutanito: Ha pasado por los divanes de medio mundo. Tiene diagnosticadas tres fobias, cuatro trastornos de personalidad y se mete Prozac en vena para reprimir sus impulsos suicidas. Ya sabes, en casa no debe haber cuchillos ni objetos punzantes. Por lo demás, adorable.

Sí, estábamos entusiasmados con nuestra lista cuando España marcó un gol y lo cebebramos como azzurros italianos pasados de vinacha. Con la excitación sólo vimos un escenario posible para la foto del hermanamiento: La cama de A-1. Esa foto vale oro y podría ser portada de Interviú, pero nos hemos juramentado para no enseñarla jamás. Eso sí, se regala con la suscripción a nuestra ONG de los chungos. Para generosos, nosotros!

miércoles, 7 de julio de 2010

CABREROS SODOMITAS

Mi querida Big-Bang:


Y entonces va la vida y te ofrece grandes frases para la historia. Ayer fue uno de esos días. Mi querida V. es menuda y vehemente como ella sola. Un latiguillo que dispara en todas las direcciones metrallas de diverso calibre. La única de mi equipo que me llama "tío" o "tronka", según el día. Un ser adorable que defiende sus propuestas como Frodo el anillo de la comunidad. No sé cómo una cosa le llevó a la otra y terminó vendiéndome la historia absurda de un pastor que se hizo de oro, con el siguiente colofón: "¿qué cabrero no se tira a sus ovejas?". Me quedé muerta. A mí la sabiduría popular envuelta en chascarrillo me pone toda loca, así que estuve en un tris de mandarle a escribir sobre cabreros sodomitas o la sublimación animal de los instintos, tema apasionante y muy de real life, por cachonda.

Luego comí con mi amigo M.. que anda a vueltas con el concepto de follamistad, y entre los dos decidimos que hay tres perfiles en las redes sociales: "a.Voyeurs, b.exhibicionistas y C.psicópatas (que pueden ser A o B). Sí, él me reconoció que mira desde la oscuridad, agazapado como en La Ventana de Hitchcock. Yo le reconocí que llevo una exhibicionista de tomo y lomo dentro, pero que se olvide porque no pienso hacer un strip-tease con barra de acero inoxidable, mi gran aspiración íntima. Me falta sensualidad y coordinación de movimientos, y temo que parecería más del cuerpo de bomberos que otra cosa. Al final y no sé cómo llegamos a Woody Allen y a aquello de que el matrimonio se inventó cuando la longevidad no existía. Amén.

Para que luego digas que mi vida es insustancial. Me levanto, le doy a la frasca, elijo mis zapatos, pego la hebra con la vecina poseída por Satán en el descansillo y me hago un brushing en el cerebro que ya lo querría para sí Stephen Hawking. Creo que, de hecho, lo que me sobra es pensar. Teniendo a mi alrededor gente que elabora teorías sobre las cabras o me ilustra acerca de qué hoteles urbanos son más convenientes para un polvo de infieles, qué necesidad hay de leer a los clásicos, digo yo. Las pasiones son las mismas, pero explicadas en vulgo. Y tengo tantos amigos que son Séneca, Sócrates o Aristóteles que el día que me ponga a organizar paseos peripatéticos en la Plaza Mayor va a arder Troya.


Bueno, nena, te dejo, que ya es tarde. Ándate atenta a las grandes sentencias que de las pequeñas ya me encargo yo. Si ves que desvarío, avisa que me tomo alguna droga suave de esas que me vuelven el paladar de corcho y el hígado al jerez. Salgo con el trote juguetón de las cabras con el objetivo vital de detectar a los pastores sodomitas que un día de estos serán portada en los telediarios. ¡Si es que no hay nada más moderno que los instintos básicos! Que se lo digan a mi querida V....

martes, 6 de julio de 2010

TRAMPAS

Mi querida Big-Bang:



Mr.Rubidio no está muy conforme con que invierta tiempo y energía en planes imposibles. "Se te van a secar las mechas, nena, y cuando te quieras dar cuenta vendrás a mí arrastrada como una babosa astur tras un chaparrón". Mr.Rubidio es muy de ripios, metáforas y sinestesias. Odio que tenga razón. El hombre cuenta con un sólido balance de fracasos sentimentales consolidados y sabe de lo que se habla. Pero también sabe lo que me exaspera que me avisen de las trampas justo antes de pisarlas. Total, si voy a caer en el agujero como los mamuts de Atapuerca, mejor solita y a puerta gayola. Ya vendrá la posteridad a explicarles un cuento edulcorado a los turistas Coronel Tapioca que buscan el origen de la vida entre las zanjas escarbadas al tiempo.

A lo que íbamos. Imagina que tienes un sensor que te avisa de lo que no va a funcionar. Como un piloto encendido que cambia de color en cuanto percibe que algo va mal o que, simplemente, no va a ir. ¿Le harías caso o mirarías hacia otro lado? Ah, ¿que esto es lo que toda la vida de dios hemos llamado intuición? Bueno, sí, pero automatizada y con un barniz de glamour, que una es tonta pero no vulgar. Supón que el piloto parpadea una y otra vez, pero tú haces como que no lo ves, y plantas el bolso encima, la funda de las gafas o una enorme palmera de chocolate. Tanto da.

Supón que llevas tres días sin pegar ojo, que tu despensa tirita y que el vecino del perro te mira raro. O sea, que se empiezan a acumular señales de desorden basal. Pero tú te haces la sorda, que se te da de cine, y en lugar de comprar tomates y pepinos te marcas un pedido de tónica&gin que ya lo quisiera para sí mi admirada Sue Ellen. Hacer exactamente lo que no se debe ¿es de tontos o de visionarios?

Perdona mi irritable estado de ánimo, pero que vecina tiendas sus bragas horribles a las tres de la mañana me ha soliviantado. Si hay que ser insomne, al menos que no te den por saco las desequilibradas que no engrasan el tendedero. Sí, se puede estar loca y tirarse al agujero como mamut neanderthal, pero no exhibir lencería cutre a horas intempestivas, digo yo.

Arranquemos el martes con paso prehistórico. Elijamos mal a sabiendas, si procede. Vendamos una parcela de nuestra alma al diablo por si acaso y silenciemos los pilotos impertinentes un rato cada día. Total, esquivar trampas es de personas maduras y mola tanto saltar a la comba sin mirar el suelo, como una eterna adolescente...

lunes, 5 de julio de 2010

ECLIPSADO ECLIPSE

Mi querida Big-Bang:


Parece ser que los vampiros no tienen deseos carnales pero sí unas ganas tan hipertróficas de casarse que ni Marisol en sus tiempos de actriz prodigio. Ya sabes que amo a Robert Pattinson, ese ser dorado con la mandíbula mejor cincelada del planeta y los ojos color ámbar. Así que me he tragado "Eclipse" como el que peregrina a la Meca, entregada y en un rapto de fanfatalismo radical. Y lo he hecho con todos los extras, a saber: la compañía de una adolescente quinceañera con sus hormonas en reacción, una bolsa de patatas king size bien grasientas y otra de regalices rojos, mi chuche favorita. La estrategia perfecta para ensuciarnos el estómago como anestésico frente a este cine high quality.

Sí, ahí estaba él, refulgente y melancólico en un gesto inalterable como la noche de los tiempos vampíricos. porque el colega no lo cambia en toda la película ni para enfrentarse a la chunga de Victoria, esa dentilarga que corre que vuela y se quiere merendar la yugular de Bella, la chica de Cullen (mi rival, para entendernos).

Pero aquí hay algo que se me escapa. Tres entregas de la cosa y aún no le he visto llenarse la boca de sangre, ni siquiera un poquito. Mi Robert va impoluto y no se despeina ni para dar el salto del tigre sobre los hombres-lobo, que encima ahora son sus amigos. Pero esto no es lo peor. Lo peor es que la pobre Bella necesita con urgencia un revolcón y, aunque no escatima esfuerzos ni miraditas lánguidocalentorras, homo Cullen es duro de pelar.

No, el tipo no quiere un orgasmo, pero sí colocarle a ella un anillaco del siete lleno de la mejor pedrería de Transilvania
. Y venga a implorar "cásate conmigo, cásate conmigo...y luego ya, si éso, consumamos". Porque de todos es sabido que los vampiros hacen las cosas en orden y por el método tradicional. Total, si te quedan miles de años por delante qué más da polvo más o polvo menos...

Es lo que tiene la sangre fría y la ausencia de alma. Que deja los cuerpos tibios y el deseo tiritando, y luego a nadie le sorprende que la chica esté a punto de hacérselo con un lobo. Un tipo peludo, calentorro y con unos pectorales que a la de quince la dejaron muda pero que las de cuarenta (y alguno, que te conozco) preferimos que estén en el cerebro. Un sindiós.

El viejo triángulo amoroso, la virginidad a salvo, ausencia total de fluidos y una exaltación del matrimonio que ya la querría para sí la santa madre Iglesia. Porque hacerlo antes de tiempo puede terminar en la unidad de transfusiones del hospital más cercano, que lo sepan todas estas adolescentes revueltas y convencidas de que la educación sexual se llama "Física y Química". Sí, el talón de Aquiles de mi Cullen es un canto a la castidad: si se calienta demasiado lo mismo pierde el control de sus fauces y deja a Bella como salida de una secuela de Viernes 13. Así que el tipo lucha contra los accesos carnales clavando la rodilla en el suelo y desenfundando su letanía matrimonial.

Hacía tiempo que no veía nada más reaccionario y mejor atrezzado. Y, no sé si por efecto de la sobredosis de regaliz, salí del cine revuelta y hoy he soñado con lobos y aullidos de pasión. Se acabaron los melancólicos con flequillo de corazón frío. El día que bajas la guardia te cuelan una argolla en el dedo para siempre jamás. Y luego vete tú a reclamarles los calentones no consumados. Será tarde, te habrá mordido el cuello y no sentirás pulsiones de cintura para abajo. Eso sí, se te debe quedar un cutis dorado y terso que es como para pensárselo...

domingo, 4 de julio de 2010

MUTACIONES

Mi querida Big-Bang:


Déjame que te diga que hoy era jueves y se oían los tambores. Dame por saco un poco más y moveré tu centro de gravedad hasta que sientas que tu vida es una gigantesca montaña rusa con sus loopings, sus cuestas vertiginosas y sus quiebros. Dame un café cargado y una medicina para el olvido y arrancaré las últimas tres páginas del calendario.

Vale, ya nos vamos situando. Se trata de hacer una elipsis en la secuencia de la vida. Como cuando rompí aquel corazón y puse pies en polvorosa sin llevarlo al taller mecánico, ¿recuerdas? No hay repuestos para todo, pero hay parches. Lo malo es que algunas somos poco mañosas con el pegamento y las tijeras.

Hoy es jueves, pongamos, y hace un sol hiriente y descarado. La agenda requiriente y los fantasmas bailando un fox-trot sin vocación y sin talento. Plan número uno: decirle a los impostores que se acabaron los plazos. Plan número dos: Convocar a las musas para una reunión urgente de desmemoria y readaptación al medio. Plan número tres: estrenar una camisa blanca un poco transparente, un poco desvaída, un poco ñoña. Plan número cuatro: Reírme a carcajadas y hacer que mi A-1 vuelva a hacerme una tirada de I-Ching. Soy más mutante que nunca, así que el oráculo debe hablar o callar para siempre.

Cierto, sí, estoy un poco oscura, rebobino. ¿Eres consciente del milagro de dormir siete horas y despertar sintiendo cada músculo del cuerpo? Abres un ojo, abres el otro, y empieza el desfile de planes/pensamientos. Mis amigos me mandan mil abrazos que recibo en calculado desorden. El amor que fue me manda su calor por sms. No hay rencor, el tiempo es un bálsamo que restaña las heridas. Contra el olvido, siempre nos quedará el remake. Pero por dios que nadie duplique Casablanca.

Y así, poco a poco, las ganas van volviendo. Aunque lo cierto es que nunca se fueron. Estaban en el taller, pasando la ITV. Me arranco el gotero, que lo que cae despacio me exaspera. ¿Dónde coño estaba el pegamento?

sábado, 3 de julio de 2010

PROYECTO GIN-TONIC

Mi querida Big-Bang:



Toma nota de mis planes, porque pienso beberme la vida a tragos largos y en copa de balón, con mucho hielo y una rodaja de pepino. Me aburre que me mata tu abulia de psicota pasada de vueltas. Las taradas preferimos la acción como antídoto contra la muerte. Necesito una estantería muy grande para albergar mis cajas de Pandora, y un cajón sin fondo para las mezquindades. Si tuviera que salir precipitadamente de esta vida, el destino no lo quiera, llevaré cosas perfectamente inútiles. Las cartas de amor adolescente, mis pastillacas contra el vértigo, tapones para los oídos y chocolate Lind´t 80% de cacao.

Es mi proyecto Gin-tonic, verás. Consiste en apretar el paso y no perder ripio. De tanto madrugar viviré en un permanente after-hours, burlando al sol y a sus quebrantos. Te aviso de que esto va a ser una fiebre del sábado noche cada lunes, cada martes, cada jueves...

No pienso llamar a los bomberos. Ni siquiera al fontanero. Se acabaron las urgencias absurdas, las excusas tramposas, el vuelva usted mañana. Para la pena, venga gazpacho. Y si no se me pasa siempre nos quedará París. ¿Cómo te va sonando?

La tibieza sólo mola para que te besen y te acunen. Lo demás, sírvase muy frío y agitado o caliente hasta donde resista la garganta. Adiós a los colores rotos, a los adjetivos innecesarios, a la grandilocuencia vacía. Elegiré tres puntos cardinales para tejer alrededor el absurdo de mis horas y me pondré ciega de rock&roll con sonatas de Bach, según el día.

Vade retro, tristeza. El cielo está negro, afuera truena y el agua va a dejar el aire limpio. Toca poner el contador a cero. Afilar las palabras. Salir a la carrera y zamparse muchas metas. Decir a los amigos que los quieres, recordar a los muertos a carcajadas, poner las flores a los vivos.

Y ya habrá tiempo de pararse a dormir bajo una sombra, cerca de un río.

viernes, 2 de julio de 2010

IRONÍA

Mi querida Big-Bang:


Cuando un rayo te corta la respiración no valen tretas. Sólo sentir el hueco sordo, dibujar sus perfiles con las manos e inventar con urgencia una palabra para poder nombrarlo el día que ya no sea. El cuerpo en shock se repliega como las tropas a un territorio de pan y miel. Hay órganos que entonan un solo de violín tan triste que si te quedas escuchando podrías perderte entre tus pliegues, hipnótico, como en un laberinto donde toda fe ha muerto y donde los que deambulan leen a los malditos y hacen muecas grotescas. Oscuridad.

Perdona si el pudor me impide tirarme en tu diván. En realidad hoy querría echarme a dormir y que me taparas con una manta de algodón verde agua. No te voy a contar, no me sale. Ahí fuera hay una mujer que ha perdido a su hijo. Una mujer que ha perdido a su amor, su compañero. Una niña bebé que ha perdido a su padre. Y así una larga cadena enrevesada como la del ADN donde se articula el amor con todas sus caras. Ha caído un rayo y el bosque está arrasado.

¿De verdad hay que vivir el minuto como si no hubiera un mañana? Los lugares comunes, las frases hechas, pierden toda su fuerza cuando estalla la tormenta. Te ha llamado una voz sueve, te ha dicho ¿estás bien, estás en casa?, con un sospechoso titubeo. Ha construido la frase con muchas perífrasis y adjetivos tibios. Y entonces el frenazo, el corazón al galope, la lluvia negra.

La vida es un milagro que palpita. Déjame ser cursi, déjame ser tremenda. déjame ser lo que me dé la gana porque mientras escribo voy trazando los contornos de la muerte. La nada es mentira. Hay mucho más allá. Él era unos pantalones cortos hasta que le salieron los pelos, incluso después. Él era un hombre bajito que decidió crecerse, así que pongamos que ayer pasaba los dos metros de desbordantes ganas de todo. Él era un tipo con planes, con certezas, con planos de edificios que soñaba y construía. Un hombre asomado a su pasión. Un ser brillante.

Sigue siendo. La inmortalidad ha de ser la suma de lo que te piensan cuando tú ya no piensas. Un collage hecho de lo que fuiste para cada uno que te amó, para cada ser que se cruzó por tu camino. Es bueno dejar abiertas algunas heridas para que sangren solas. No pienso contener este agua desbordada de la pena. Hay que dejarse arrasar y luego limpiar el barro y marcarse un baile chapoteado.

Vivir es un milagro. Morir, una ironía.