miércoles, 30 de noviembre de 2011

10 RECORTES DEL CUORE Y UNA CANCIÓN DESESPERADA

Saturno devorando a su hijo (Goya)
En verdad, en verdad os digo: "recortar es vivir".

Siguiendo las directrices europeas y el clamor de los mercados he desenfundado la tijerilla para proceder a pegarle tajos a mi vida. Lo del "granito de arena", esa expresión que detesto tanto como la de "la punta del iceberg" y que suelen decir los famosos iletrados cuando les ponen un micrófono en la cara y un sorteo navideño en prime time por las huérfanas de la India.

1.Recortaré, de entrada, el largo de mi falda. Se trata de ahorrar procedimientos, y mejor que me miren por sexy descatalogada a malgastar mi tiempo en maniobras de cortejo.

2.Recortaré la paga de las chukis. Y así se lo he manifestado, poniendo ese tono Cospedal de madre superiora con tanta fuerza moral como americanas old fashioned en el armario. "Pero mamá, si no tenemos paga", protestaron. "Pues mejor me lo ponéis. Vais a salis a la calle con la hucha del Domund a pedir unos eurillos a las vecinas del barrio".

3.Pienso meter un buen corte a mi paciencia exigua, a mi dignidad mancillada, a mi desaliento de los martes, a mi fe en la humanidad que gobierna. Será difícil, hay poco margen y lo mismo termino con los dedos ensangrentados. Pero Europa es esa entelequia por la que hay que luchar, y ya vendrán otros a enterrar nuestros despojos.

4.Ya que estoy, haré un recorte importante a "Guerra y Paz". Total, el pobre Tolstoi entendería que en estos tiempos es absurdo invertir un mes en una lectura, por apasionante que sea. Un capítulo aquí, una descripción allá. O guillotina a algunos de sus protagonistas, como la familia Bezukhov o Natasha Rostov.

5.Mis conversaciones, desde ya, serán cercenadas. Y hablaré con frases sencillas:sujeto, verbo y predicado. La subordinación es prescindible, y los pensamientos profundos estorban cuando se trata de obedecer lo que otros mandan. Lo hago, entendedme, por Grecia y por Irlanda. Por los héroes caídos y por los que caerán.

6.Recortaré, digo, parte de mis deseos. Desear es proyectarse, y de nada sirve ser más cuando hay 7.000 millones de almas en el mundo. Practiquemos la miseria moral, encojamos el espíritu en la lucha final. (Sí, pienso recortar las notas de La Internacional, porque encuentro que a esta nueva épica le va una melodía menos heroica)

7.Recortaré el largo de las cortinas, la cortina de la ducha y la colcha que me envuelve y me resguarda. Si estamos todos en pelotas, seamos literales. Encojámonos de frío, exhibamos nuestra carne mortal y nuestras miserias. Lloremos.

8.Es menester meter un tajo a la curiosidad y a la lista de la compra. A los Veinte Poemas de amor y una canción desesperada le sobran diecinueve. Quedémonos con los manuales de instrucciones, en versión reducida. Eso excluye el de la Thermomix, naturalmente.

9.Recortaré mi suscripción anual al Cuore. Esa enciclopedia de las vergüenzas ajenas. Seamos serios, señores. Perder tiempo en un arggggggg! es delito penado con la cárcel. Reírse del mal ajeno, sean arrugas o celulitis, desgasta energía y atrofia las meninges. Hay que eliminar el sentido del humor, ya no tiene sentido.

10.Y si con esas medidas no es suficiente, agarraré las tijeras y montaré un holocausto caníbal en el disco duro de mi corazón. Señores, lo he dado todo por ustedes, aquí están mi alma y mis talentos. Devórenme como Saturnos sedientos de sangre y sacrificio.