domingo, 3 de noviembre de 2013

CLAMÉ AL CIELO Y NO ME OYÓ


La geometría es el encuentro entre las matemáticas y el arte”. Velázquez pintó cuadros que desconozco y me asombran, como este "Santa Rufina" que descubro gracias a Nur, la extraña exposición de Focus Abengoa de la que robo la sentencia y  que contemplo entre penumbras,  con la desidia propia del agotamiento escaleras arriba del Hospital de los Venerables

Sevilla. Don Juan y doña Inés no nos esperan junto a la catedral, llegamos justo al final de la representación el día de los Santos o los difuntos. No distingo ambas fechas como tampoco las rosquillas tontas de las listas. 

"Clamé al cielo, y no me oyó.
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el cielo, no yo".
Me gusta el Tenorio pero no el fino, ese vino figurón. Los taxistas hispalenses timan que se las pelan. No todos, pero sí dos de tres. Sospechosa proporción. Hace demasiado calor para noviembre. No hay centollo, Alice Munro se ha perdido, ella solita, por la habitación. Igual tras la senda de mis gafas de cerca, que también se han perdido. 

Más tarde. La mujer que me da el masaje no lleva gafas pero posee el culo más grande que he visto en mi vida. Un trasero mundial. Cimbreante, magnético.  Y siento que no puedo apartar la vista de él. Pienso, sobre la camilla, indefensa y boca abajo, que si esa mole de no menos de 130 kilos se me echa encima me va a dar el masaje de la muerte. Un único golpe, crujir de costillas y lamento de vísceras. Pero sus manos, expertas, desmerecen a su culo, a sus pechos. Y cuando acaba y me pregunta “¿cómo se ha sentido?” dan ganas de abrazarla en su enormidad. La delicadeza no es patrimonio de los finos. 

-¿Crees que ella tiene novio?
-Estoy segura de que puede hacer feliz a cualquier hombre. Incluso a cualquier mujer.
Santa Rufina. Velázquez

Me gustan las fuentes. El sonido quedo del agua en una plaza del barrio de Santa Cruz. Tras la pista de Orange Girl, egregia desconocida Sin geometría ¿no hay arte?, ¿las matemáticas ordenan el arte? ¿O son cifras que se rinden y se desparraman por las calles estrechas con recodos donde hay un ábrete Sésamo a cada poco?. Me gustan los balcones con flores y los grupos de turistas con tantas niñas chinas adoptadas que parecen una delegación. Los azulejos que reverberan al sol. Las calzadas romanas que han visto pasar carros y carretas, los mosaicos orgánicos y las guías que son una parodia de sí mismas, pero no se han enterado. Los restos arqueológicos, los muertos...

Si te matan en vida, ¿qué luto reservas al verdugo? Si amabas al verdugo y te mató por olvido, ¿qué duelo cabe esperar? Las piedras no contestan a las dudas. Los wasaps de "está grave" tampoco.

DON LUIS
¡Por Dios que sois hombre extraño!
¿Cuántos días mpleáis
en cada mujer que amáis?
DON JUAN
Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.
 
Huir de los seductores vanos como de la peste. Los mejores deben quedarse en la ficción, y asaltar balcones de doncellas con el culo enorme y soleado. El cariño del pasado se quedó atrapado en una caja, intacto como esas momias enterradas en la nieve. La descongelación es lenta y dolorosa. Luce el sol. Demasiado calor para noviembre.