miércoles, 19 de abril de 2017

16 COSAS QUE PUEDES HACER SI TE LEVANTAS A LAS 4 DE LA MAÑANA

"Su única hija se había convertido en una piscina".

1.Esta madrugada he vuelto a Cheever (Relatos, Ed. Emecé). A su puntería letal en la descripción de Nerissa -"una delgada y estéril soltera de treinta años" a la que se le ve la combinación por debajo del vestido y lleva los zapatos "apelmazados de barro". Afuera unos gatos se enzarzaban en una ceremonia salvaje de maullidos con sangre y 2. Me he esparcido sobre las muñecas unas gotas de L´eau bleue de  Miu Miu sin venir a cuento o tal vez para espantar el olor acre del mal sueño. Gracias, querida C. por tu regalo. Este será mi olor de primavera.

(Encontrar una fragancia que case con tus intenciones no es fácil. Que te la regalen se parece mucho al milagro)

3.Como cada madrugada, he saltado por la prensa digital y sorteado el absurdo y olido el apocalipsis. He lamentado el ocaso del genio aplastado por el ingenio y 4. me he bebido, disciplinadamente, mi medio vaso de agua templada con limón. Los pájaros de fuera han postpuesto sus trinos a las 6.03 horas, cuando ya pensaba abrir las ventanas y gritarles: ¡se puede saber qué pasa con vosotros?? Arriba, gandules!
5.He pensado que los desinformados viven más tranquilos, aunque tienen más razones para inquietarse.
6.He vigilado (brevemente) el sueño de mi hija pequeña, que respiraba como quien arrastra un saco de piedras.He aspirado su olor a ternerilla.
7.He sopesado la posibilidad de un haiku y escrito al director de mi banco: "Muchas gracias, un saludo". Resolutiva y escueta por cerrar un capítulo que pudo ser batalla con heridos y vendas.
8.He comprado una aspiradora en Amazon. Me llegará con suerte a tiempo o esos ácaros se harán aún más fuertes en la Casa.
9.He leído a Susan Miller, que no sólo de grandes escritores norteamericanos, alcohólicos y depresivos vive el hombre (y en este caso la mujer). He apuntado el 26-A como el día D, con o sin desembarco.
Oslo

10.He considerado seriamente vivir de 4 am a 21 pm. La franja horaria que más conviene a mis biorritmos. He tachado de mí misma la propuesta porque me quedaría sin amigos. Claro que podría ser si nos mudamos a Noruega y no es del todo disparatado. Ayer mi adolescente y yo nos amigamos en el sofá y vimos un reportaje en la tele sobre Oslo donde un profesional de éxito español se calzaba sobre sus zapatos de tafilete unas calzas de goma para desafiar el agua y la nieve sin perder la compostura y recitaba el país en cifras. Lo mismo que diría yo a cámara si estuviera allí y quisiera fingir felicidad.
11.Me ha parecido que Cheever es moderno y tan contemporáneo! Y que nadie hablará de un you tuber iletrado y de éxito fugaz cuando hayamos muerto.
12. Que es tiempo de barnices, no de profundidades. Que prefiero las maderas nobles, me hacen hincarme de rodillas y rezar sin ton ni son. Que el Politus es un gran invento, como la tira adhesiva para los bajos de cortinas.
13.Que sólo soy responsable de lo que toco y digo, de mis actos insólitos y firmes. De mi fragilidad tan asumida bajo esta fortaleza de mañanas. De mi empuje y mis zancadas. De mi optimismo superviviente, ese don infinito.
14. Que el reloj no se adapta a mis urgencias. Que ser tan Aries es muy precipitado, muy condicionante y no hay pastillas.
15.Que fue gozoso ver con mi hija el video de la niña de Albacete "Ahora o nunca" sobre frases machistas con las que crecemos, y comprobar que no pestañeaba y que corría a compartirlo en sus redes. Gracias, J.
16.Que es muy recomendable observar y esperar. Tomar nota de todo, los detalles pequeños que gritan elocuencia. Entender la cobardía del débil.  Celebrar la grandeza del grande. Seguir confiando. Trabajar, trabajar. Y agradecer.

Y de pronto eran las 6.52. Y todo estaba bien.



lunes, 17 de abril de 2017

UNA MUJER ABSORTA ES UNA BOMBA NUCLEAR

El Monje en el Mar. C.David Friedrich. Gracias, R.
Y entonces recibo un regalo magnífico, el broche jubiloso a unos días perdida en un campo y una Casa que voy sintiendo mía, pero que aún no se acopla a las costuras de mi cuerpo como esos viejos jerseys que no tiro precisamente en homenaje a su trabajo de adaptación a mi trote atolondrado, a mi espina dorsal descompensada, a mi respiración agitada de tanto subir y bajar escaleras. Al espectro de mi yo más impaciente que siempre me acompaña.

Una postal dentro de una carta. Como una matrioska de esas de mi infancia. Un cuadro de Caspar David Friedrich, "Der Mönch am Meer", al que acompañan unas líneas que no traicionaré del todo, sólo un poco, con la venia de R, ese hombre frutal, cálido y afectuoso:

"Esta mirada sobre el mar profundo y oscuro del Norte me ha acompañado varios años pegada a la pared frente a mi mesa de escritura, pintura y fantasías. Sin el solitario monje podría ser un cuadro de Rothko".

Tienes toda la razón, acaso le faltan las pinceladas rabiosas. Aquí los tonos fluyen, se empastelan y a lo tonto podrían desencadenar una tormenta. Si yo estuviera allí me agarraría al brazo de ese monje y le apretaría el paso: "Volvamos, que anochece y el mar va a enfurecerse". Los vapores negros del fondo que esa inocente nube no logra despistar. Los rizos de espuma que a lo lejos presagian fuertes olas.
(Busco cuatro paredes y un cristal para mirar, eso de los cobardes).

Las imágenes. Una Semana Santa recluida convirtiendo La Casa en mi Lugar. Otro lugar que se asoma a un mar de piedras y monte bajo, carreteras abandonadas y olivos intransigentes. Maravilla. Las manos ásperas como piedra pómez, el ansia de reconocerme en las paredes, los cuadros, los espejos, los cajones con polvo.

Concha,1999. JP Frade (Qué talento)
Y una sola vez en mi Mesa, que yo he pintado del pantone del momento vital en que me hallo. Un verde plomo, diría que de frescura melancólica. Tan adictivo que debo guardar brocha y rodillo o acabaré pintando hasta los vasos.

Y me siento y hojeo el precioso libro de acuarelas de J.P Frade, artista que se hace llamar arquitecto, otro regalo que es ya provocación. Y ensayo un texto que acompañe sin ser impertinente. Y me sale en un rapto a la vista de una imagen de mujer, en ese mar inquieto que es la Casa. Sola y absorta, con un vestido rojo que es un faro. Rodeada de objetos que no ve, en apnea profunda de sí misma:

Concha, 1999 (titula él su dibujo, no hay más pistas). Y escribo yo, el monte de la Alcarria con su aliento amarillo  me vigila el costado:

"Una mujer tan sola es un Enigma. Sola y con un vestido rojo, guerrera y melancólica. Diré que se llamaba (o que se llama) Concha. Y no sé nada más, a quién le importa. Que se sumerge fiel y concentrada, cual si anudara hilos de espuma, antes de que el mar, ese  loco- los vuelva espumarajos.


Que no despertará de su paisaje ni aunque salte un gato negro a sus espaldas, el lomo como un arco, las uñas venenosas y afiladas.

Verde fresca Melancolía
Una mujer absorta es una bomba nuclear, ya te lo he dicho. Flamígera y acaso enfantasmada (que es más que ensimismada, ya lo sabes. O deberías saberlo cuando dices que conoces a todas las mujeres. Qué arrogancia).

Afuera tempestades, y Concha tan adentro. Ventura roja en grito y abisal, arquitecta del centro, de su centro. Y no se moverá ni aunque la quinta glaciación enfríe su café. Agite su quietud, la mesa tiemble.

Al rojo vivo, Concha es turbina inexplicada. A mil revoluciones, centenaria.
Y pobre del que intente descrifrarla.

PD. Gracias, todas, R. por tu regalo que ya vive en mi mesa. Lo cuidaré con mimo, como tú.
PD. Gracias, JP Frade, por la provocación y esos dibujos. Ya estoy disparada, hablamos cuando gustes.


martes, 4 de abril de 2017

CUESTIONARIO DOROTHEA BRANDE PARA ESCRITORES Y VARIOS

Y entonces recupero a Dorothea Brande, esa gran editora. Portada verde piscina, título tartamudo -"Pa-ra ser es-cri-tor" (Círculo de Tiza, mi editorial)-, un día después de haber cumplido años en una conciencia escandalosa de la virtud despiadada del paso del tiempo. A punto de enredarme en una casa/sueño  con un estudio propio -mi habitación Woolf, podría ser- y vistas al monte bajo. Tan plena en mi zozobra. Alerta y confiada.

Y Dorothea juguetona me propone un cuestionario que tanteará  si estoy preparada para escribir ficción que verse sobre las grandes cuestiones, a saber:

1.¿Crees en Dios? ¿Qué aspecto tiene?
2.¿Crees en el libre albedrío o eres un determinista?
3.¿Te gustan los hombres? ¿Las mujeres? ¿Los niños?
4.¿Qué opinas del matrimonio?
5.¿Consideras que el amor romántico es un engaño y una trampa?
6.¿Crees que el comentario "todo seguirá igual dentro de cien años" es profundo, frívolo, verdadero o falso?
7.¿Cuál es la mayor felicidad que eres capaz de imaginar? ¿Y el mayor desastre?

Maldormida y colgada de las horas asumo el reto, quién dijo miedo:

1.No sé qué aspecto tiene lo que no veo, ni huelo ni toco, ni me grita ni me duerme. Diría Dorothea que dios tiene el aspecto de mi sed, el contorno del vaso que no  sacia. Y que me impresiona pensar que todos esos millones de almas que dicen creer en él en la iglesia los domingos probablemente no coincidan en absoluto en su idea de Dios. Y que si lo nombraran en voz alta, colores y perfiles, sería tal el cisma que se abrirían los suelos de los templos y volvería la fe de los egipcios antiguos con nombres fantasiosos y comida en las tumbas.

2.Creo en los grises, salvo en el gris empolvado, esa cosa tan cursi, tan antigua que casa con el collar de perlas de dos vueltas. No tengo edad aún, las miro con recelo, imagino una horca y una muerte con drama en lenta caída de cuentas, tan almodovariana, tan Ozon. El libre albedrío es una trampa, una puerta que te lleva a otras puertas, matriuska endemoniada, hámster a la carrera en una rueda de fuego. El determinismo, coartada de vagos y cobardes. De espíritus exhaustos que podrían ser héroes si no fuera porque hay que caminar por suelo de faquir. No lo contemplo.

3.Me gustan algunos hombres y  mujeres, esos que escojo y me escogen, o que el azar sienta a mi diestra en una velada rollo y sucede el milagro del entendimiento sin nombrar lo concreto, como un rayo de luz que se dispara y choca y te devuelve tu yo más concentrado y esquivo.  Los niños en conjunto no me gustan porque tengan la infancia, tesoro fugitivo. Odio a los caprichosos y a los maleducados. Si acaso me sorprende cómo miran,  luz nueva como  gomas de borrar de nata de cuando fui pequeña. La tersura de la falta de ruidos, de amarillentos resabios que vendrán,  telarañas de viejo muy reviejo.
Tampoco admiro ni enaltezco la juventud per sé, se cura con los años y es un alivio no ser su prisionera ni estar aún humillada por heridas del cuerpo. Eso de ser mayor. Bendito sea el momento en que me hallo, su entusiasmo vital sin alharacas. Cuerpo que me responde, mente tensa.

4.Del matrimonio opino que es una apuesta como la Bonoloto o las quinielas, pero mucho más cara y farragosa.

Matrimonio
5.El amor romántico es mucho más que un engaño o una trampa, amiga Dorothea. El sueño de una noche de verano sin un Shakespeare que valga. Una velada al raso desgranando su nombre, como lluvia de chispas bermellón y diamante. Masa de decepciones y quebrantos.

6.Aburrido, me parece aburrido y redicho. Relleno de conversaciones que languidecen. Cero a la izquierda. Nadería.

7.La calma radical, la confianza, el tiempo detenido con brisa de limón y una de Bach. Pulmones llenos, templanza y resiliencia. ¿El mayor desastre? El miedo desbocado,  mi vida sin mis hijas y la imaginación. Ese espacio tan bello y sin paredes que todo lo hace cierto y deseable. Y a veces se describe con palabras.

Ansiosamente tuya, y a la espera de ningún resultado de este test, trampa para escritores y arribistas.